Perros

Gatos

Parásitos externos


La piel de los perros está expuesta al acoso de múltiples tipos de parásitos externos. Cada tipo de parásito ejerce un efecto particular sobre la piel a la que ataca. Ese efecto puede ser muy leve, desarrollando una simple picazón, como cuando pica un mosquito; hasta muy grave, como cuando estamos frente a una sarna en la que hay un prurito intenso y muchas lesiones dermatológicas.
Estos parásitos que afectan y actúan sobre la piel de nuestros animales son ectoparásitos y en algunos casos pueden llegar a ser los que transmitan otros agentes patógenos al actuar como huéspedes intermediarios. En estos casos, el cuadro todavía es mucho más grave, ya que además de ocasionar sus efectos, el agente que ha transmitido ejercerá sus efectos internos sobre el animal atacado (recibe por los dos lados a la vez).
Dentro de los ectoparásitos que pueden afectar a nuestros animales de compañía, tenemos que distinguir varios tipos: en primer lugar, existen unos ectoparásitos que viven sobre la piel del animal alimentándose de sus detritus y los exudados de la propia piel (como los piojos picadores); también tenemos a los que viven sobre la piel pero que de vez en cuando tienen que penetrarla para alimentarse de la sangre y los líquidos titulares (como las pulgas y garrapatas); por último tenemos a los ectoparásitos que viven dentro de la propia piel, por lo menos durante un período de su ciclo biológico, ocasionando efectos cutáneos muy graves (es el típico caso de las sarnas). Además de las posibles consecuencias que acarrea tener a uno de estos parásitos sobre la piel de nuestros animales, nos podemos encontrar con diferentes grados de reacciones del organismo frente a ellos. Tendremos casos en los que sólo aparecerá una ligera inflamación de la zona y un ligero prurito y otros casos en los que el animal se "arrancará" la piel a mordiscos del intenso prurito que le ocasionan los parásitos y sus toxinas. En este artículo vamos a ver algunos de los parásitos más frecuentes con los que nuestros perros pueden encontrarse. Así mismo, repasaremos aquellas medidas preventivas que deberemos tomar frente a ellos para mantener a nuestros perros sanos y "limpios". Así, conseguiremos que nuestra relación de convivencia diaria no se vea truncada por estos "bi-chejos" tan molestos.

Parásitos cutáneos más frecuentes
Helmintos: larvas de Ancylostomas y Unitarias Estas larvas ocasionan una lesión muy característica en la piel de los humanos, la llamada "erupción reptante". Debemos saber, sin embargo, que en los perros no ocasionan lesiones tan importantes como en nosotros. Este tipo de larva se encuentra sobre la hierba y en el suelo de terrenos y parques de climas fríos. Penetran en la piel del perro por las áreas corporales que están más en contacto con el suelo. Ingresan en la capa córnea de la piel en paralelo a su superficie, desplazándose con movimientos ondulantes, atravesando la epidermis y llegando a la dermis que ofrece poca resistencia a su entrada. Los signos clínicos que ocasionan estas larvas en su recorrido son pápulas rojas por toda la zona del cuerpo que ha contactado con el suelo; de las pápulas pasamos a un eritema (la piel está roja) uniforme con el espesamiento de la piel que acaba con la pérdida de pelo en la franja afectada (alopecia). Una de las zonas que más suelen verse afectadas son los pies y manos, aunque también la zona del esternón, el abdomen ventral, la cola, el pubis y el prepucio. La piel de los codos, tarsos y prominencias óseas pueden mostrar lesiones más obvias debido al espesor natural de esa piel. Los espacios interdigitales pueden verse eritematosos y los pies tumefactar-se, presentando dolor y mucha temperatura. Las almohadillas pueden volverse blandas y esponjosas, sobre todo en sus márgenes, por donde se pueden fisurar con facilidad y llegar a desprenderse de la dermis. El conjunto de lesiones ocasiona una inflamación crónica que provoca el crecimiento rápido de las uñas, las cuales presentarán un aspecto deformado y se pueden romper con facilidad debido a su gran debilidad. En casos más graves, incluso pueden verse cuadros de artritis en las articulaciones interfalángicas. El prurito existe, pero es leve. El diagnóstico de este problema se basa en la observación de los signos clínicos, el examen de heces donde se ven los huevos y la historia que describe que el animal sobre todo si ha estado en terrenos húmedos, fríos y poco saneados.