La obesidad canina
La obesidad en nuestros perros es un problema con el que nos estamos encontrando con bastante frecuencia de un tiempo para acá. No siempre es motivo de consulta, ya que muchos dueños no dan importancia a que su animal esté más gordo; llegan a creer que es algo normal y que ya no pueden hacer nada, porque incluso dicen que come muy poco y no saben por qué está gordo. En la mayor parte de los casos somos
nosotros, los profesionales, los que tenemos que sacar el tema del estado físico del animal, ya que los propios dueños no llegan a ser conscientes de ese sobrepeso o de esa obesidad. Pese a eso, si la obesidad todavía no ha ocasionado muchos problemas al animal, el dueño muchas veces no hace caso a nuestras advertencias, creyéndose que somos unos exagerados y que su perro está perfecto. En ocasiones, el perro y el dueño tienen cierta similitud física por lo que estos temas los debemos tratar con mucho cuidado para no herir sensibilidades.
Aunque diagnosticar que un animal presenta sobrepeso o que está obeso es algo relativamente aparente, no siempre es fácil convencer a sus dueños de los peligros que conlleva este estado físico anómalo. Muchas veces se convierte en todo un reto convencer a un dueño de que tenemos que empezar a hacer algo con la dieta de su perro o si no va a tener graves problemas en poco tiempo. Que nuestro cliente entienda la dificultad y que nosotros sepamos explicárselo adecuadamente dependerá el éxito de que un plan de adelgazamiento funcione y reduzcamos el peso del perro, ganando en salud y esperanza de vida, o que fracase toda intentona y encima crean que los hemos estado engañando.
Hay muchos perros con sobrepeso y, por suerte, no tantos obesos, pero el que lo es suele serlo mucho. Este tipo de animales suelen estar unidos a propietarios de mediana y avanzada edad, gente que también pueden tener un cierto sobrepeso, y sobre todo son perros que están siendo alimentados con comida casera, o comida casera y pienso, y comen a todas horas. Los Cockers, los Labradores y los Collies son razas con una cierta incidencia más alta para padecer cuadros de obesidad, a diferencia de lo que serían los Bóxers y los Fox Terrier. Pero siempre hay excepciones. Parece ser que la incidencia a sufrir obesidad aumenta con la edad, lo cual se puede explicar por que con la edad disminuye tanto la actividad metabólica como la actividad física. Por lo general, quizás es más frecuente ver perras obesas que machos obesos, afectando sobre todo a los animales castrados, tanto machos como hembras. Está muy asociado entre el gran público que el animal castrado va a engordar. En parte esta idea es bastante acertada, ya que son animales que bajan su ritmo físico y nadie les baja sus aportes alimentarios adecuadamente para evitarlo. En resumidas cuentas, cuando un animal engorda es porque se establece un balance de energía positivo, es decir, que ingiere más de lo que se gasta y eso que sobra se acumula en forma de grasa dentro del organismo. En el caso de los machos castrados, la ausencia de la testosterona, hormona anabólica, puede tener un papel muy
importante en la inducción a esta obesidad. En el caso de la hembra castrada se cree que interviene y favorece la incidencia los altos niveles de FSH que se encuentran en sangre.
También encontramos otras posibles causas o predisposiciones que favorecen que un animal adquiera sobrepeso y llegue a estar gordo. La falta de ejercicio es uno de los factores principales con los que nos encontramos cada día. La sociedad en la que vivimos, el ritmo de vida al que nos vemos sometidos, no nos deja mucho tiempo para disfrutar de un buen paseo en compañía de nuestro can, cosa que sería ideal poder hacer cada día y no sólo la vuelta a la manzana por que tengo que ir a trabajar y llego tarde. Nuestras grandes ciudades están llenas de pisos y casas pero con poco jardín y, además, las grandes zonas verdes donde nuestros perros pueden correr no siempre están al lado de casa. En ocasiones tenemos que coger el coche para llegar a ellas o salir directamente fuera de la gran urbe para buscar un poco de bosque por el que se puedan dejar a los perros sueltos para que corran y se desahoguen. Esto revierte de forma positiva tanto en su físico como en su mente; los perros que hacen ejercicio están más sanos física y psíquicamente, al igual que nos ocurre a nosotros. El otro factor es, sin duda, el tipo de
alimentación que ofrecemos a nuestro animal y cómo se la damos. Recordemos que hay perros que están todo el día comiendo o que su dueño, cuando está en la mesa, no deja de darle comida de la suya... Hay otros factores que pueden ocasionar la obesidad, factores en este caso patológicos como serían: el hi-popituitarismo, lesiones cerebrales, desequilibrios endocrinos como el cushing, alteraciones en el páncreas, etc. pero debemos dejar muy claro que si no hay una patología muy marcada y no tratada, la realidad es que la obesidad se consigue por un desajuste entre el ingreso de alimentos y su gasto energético por parte del cuerpo que los ha ingerido.
