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El "Alzheimer" del perro

Desde hace unos años se ha identificado en el perro una demencia senil, denominada disfunción cognitiva, muy parecida a la enfermedad de Alzheimer del ser humano. Se trata de un problema neurológico propio de la vejez, que se manifiesta por un cambio de comportamiento del perro. Es importante resaltar que la disfunción cognitiva es una enfermedad concreta que afecta sólo a algunos perros y no una consecuencia inevitable del proceso natural de envejecimiento.
Si detectamos uno o más cambios de entre los expuestos a continuación en un perro que antes no se comportaba de esa forma, debemos consultar lo antes posible con el veterinario.
La disfunción cognitiva, como la enfermedad de Alzheimer, es hoy en día incurable. Sin embargo, si es detectada de forma precoz, el tratamiento puede mejorar de forma notable la calidad de vida del perro, así como retrasar el avance del proceso.
Trastornos de la orientación:
• Mirar al vacío.
• Dar la sensación de perderse en el interior de la vivienda o en el jardín.
• Cualquier otra señal indicativa de que el perro no reconoce un lugar que debería resultarle familiar.

Trastornos de la interacción social

• Disminución de las señales de bienvenida que el perro muestra cuando regresamos a casa.
• Reducción o aumento marcado del afecto y de la demanda de atención que el perro muestra hacia nosotros.

Trastornos del sueño-vigilia

• Deambular, gemir o ladrar por las noches.
• Despertarnos a media noche.
• Aumento marcado del tiempo que el perro duerme durante el día.

Trastornos de los hábitos higiénicos

• Micción y defecación inadecuada dentro de la vivienda, que no puede atribuirse a otras causas médicas o de comportamiento.

El Alzheimer del perro