Perros

Gatos

Pekinés

Junto al Lhasa apso y el shih tzu forma parte de las razas enanas del Tíbet, con manto largo y hocico aplastado, que vivían en las cortes y los monasterios del Imperio Celeste, como testimonian numerosos documentos artísticos del remoto pasado de la tierra tibetana. Las noticias sobre los orígenes del pekinés son bastante confusas, dado el aislamiento en que vivió China durante siglos, tanto política como económicamente. La emperatriz china Tzu-Hsi esbozó la primera descripción del pekinés actual, una especie de estándar que establecía las características de la raza: «... Que lleve en torno al cuello el abultado collar símbolo de dignidad; que sus patas delanteras sean curvas de modo que no sienta el deseo de alejarse de los jardines imperiales; que el color del manto sea el del ieón y que se le pueda llevar en brazos escondido en la ancha manga de un vestido de se da amarilla». En el siglo XIX los pequineses eran muy habituales en los palacios de las cortes chinas. La leyenda cuenta que en 1860, cuando se produjo la conquista de Pekín, la dinastía china dio la orden de matar a todos los perros imperiales antes de que fuesen «profanados» por los invasores. Sin embargo, cuatro ejemplares escaparon a la voluntad «celeste» y acabaron en manos del duque de Richmond y de la reina Victoria, y así muy pronto el pekinés se hizo famoso en Inglaterra y en Occidente en detrimento de su tierra de origen, donde en el siglo XX prácticamente había desaparecido. La historia de estos pequeños perros aristocráticos de la dinastía Manchú se escribió por tanto en Inglaterra, donde en 1896 el Kennel Club reconoció la raza. En 1902 el Japanese Asiatic Club elaboró el estándar oficial de la raza.



Origen
China

Carácter

Impulsivo, celoso, se encariña con una sola persona, por lo que se vuelve agresivo con cualquier miembro de la familia que amenace a su amo.

Estándar

El pekinés es pequeño, achaparrado, valiente, independiente, con gran dignidad y aspecto leonino. La cabeza es maciza y plana y la trufa se encuentra en lo alto, entre los ojos. El cráneo es ancho y plano entre las orejas. El hocico es ancho y aplastado, pues se detiene inmediatamente después del profundo stop. La trufa es también corta y ancha, de color negro, plana y con las fosas nasales bien abiertas. Los ojos son grandes, oscuros y prominentes. Lleva las orejas pegadas a la cabeza; tienen flecos y forma de corazón. El cuello es corto y macizo, la línea dorsal recta, el tórax ancho. Lleva la cola rígida y ligeramente curvada sobre el dorso; tiene muchos flecos. Las extremidades son cortas y pesadas, los pies delanteros ligeramente vueltos hacia fuera. El andar es suelto y apenas se balancea. El pelo es largo y liso en todo el cuerpo, con crin y collar abundante, además de flecos en las orejas, patas, muslos, cola y pies. Se admiten todos los colores, excepto el hígado y el albino.

perro Pekinés