Micción inapropiada
La micción inadecuada puede deberse a seis motivos fundamentales.
Enfermedades
Un problema de micción inadecuada puede estar relacionado con una enfermedad. La lista de enfermedades que puede provocar micción inadecuada es larga, e incluye tanto problemas del aparato urinario, como enfermedades hormonales y
neurológicas. En ocasiones, la micción inadecuada puede ser el único cambio observado
en un perro que, por lo demás, aparenta buena salud.
Aprendizaje inapropíado
Se trata de perros que no han aprendido a hacer sus necesidades en el lugar correcto. Por ello, el problema de micción se acompaña de uno de defecación inapropiada.
Marcaje
Aparece sobre todo en machos que ya han llegado a la pubertad y en hembras durante el celo. El perro deposita pequeñas cantidades de orina en diferentes lugares de la casa. Los objetos marcados pueden ser diversos, pero acostumbran a ser superficies verticales, como patas o esquinas de muebles, marcos de puertas o cortinas. Una vez marcado, el perro suele orinar una y otra vez sobre el mismo lugar.
La deposición de orina es como hemos visto una forma natural de comunicación para el perro. Así, cuando un perro deposita orina con finalidad de mareaje, no se debe a un problema de falta de higiene, sino a una forma de comunicarse con nosotros o con otros perros. En ocasiones la conducta de mareaje es tan sólo una de las manifestaciones de un problema más amplio, por ejemplo, un conflicto jerárquico entre el perro y sus propietarios u otro perro.
Sumisión
Un perro, como un lobo, puede orinar en presencia de un compañero dominante para expresar sumisión. Esta conducta es muy típica en tos cachorros en su relación con sus dueños. Cuando el perro es castigado o simplemente saludado por sus propietarios, orina mientras adopta una postura sumisa.
En muchas ocasiones, el problema sólo se presenta hacia determinadas personas de la familia, aquellas a las que el perro percibe como más dominantes. Dada la función de la conducta, cuanto más nos enfadamos, más empeora el problema. De ese modo, entramos en un círculo vicioso en el que el perro orina cada vez más para apaciguar al individuo dominante, que por el contrario reacciona cada vez con más dureza.
Excitación
Algunos cachorros parecen tener dificultades para mantener el control de sus esfínteres en situaciones de mucha excitación. Cuando se ponen muy nerviosos orinan, muchas veces sin dejar de hacer aquello que en aquel momento acapara su atención, por ejemplo, jugar.
Ansiedad
La micción puede ser una manifestación de un problema de ansiedad por separación. Aparecen siempre o casi siempre que el perro está solo.
¿Qué hacer?
Los problemas de micción inadecuada tienen un tratamiento muy distinto según sea su causa. Aunque molestos, algunos de ellos pueden considerarse conductas naturales, como el mareaje o la micción sumisa. Al margen de esta consideración, todos ellos deben ser analizados y tratados. Los productos comerciales para repeler al perro y evitar así los problemas de micción poseen una eficacia muy reducida.
i) Enfermedades: La posibilidad de que la micción sea la expresión de un problema médico, hace que el primer paso a dar ante un problema de micción sea visitar al veterinario. Sólo un examen médico detallado puede diferenciar ésta de otras causas de micción inadecuada,
ii) Aprendizaje inapropiado: El sistema de tratamiento para este problema se basa en el ya descrito para enseñar a un perro a hacer sus necesidades en el lugar correcto.
iii) Mareaje: El mareaje con orina debe tratarse como lo que es, un problema de comunicación. En primer lugar, es importante analizar el comportamiento general del perro en busca de otros problemas sociales, como la agresividad o el miedo. En caso de detectar, por ejemplo, un problema de agresividad jerárquica, debería también tratarse si queremos corregir la conducta del perro. Entre las posibles medidas de control para el mareaje se incluye la castración, que posee una eficacia de aproximadamente el 50%.
iv) Sumisión: La micción por sumisión suele desaparecer de forma espontánea cuando el cachorro se hace adulto, alrededor de los 12 meses de edad. Sin embargo, para acelerar el proceso podemos adoptar dos medidas de control muy sencillas:
• Eliminar el castigo, tanto físico como verbal.
• Al llegar a casa, esperar a que el cachorro se tranquilice para hacerle caso. Utilizar un tono de voz suave y evitar mirarle directamente a los ojos.
v) Excitación: Como ocurría con el problema anterior, una gran parte de cachorros dejan de mostrar la conducta una vez alcanzada la madurez. No obstante, podemos aplicar tres normas generales que facilitan el control de esta conducta:
• En general, prestarle atención cuando esté tranquilo e ignorarlo cuando solicite atención. Es decir, todos los contactos con el perro deben producirse por iniciativa de sus propietarios.
• Al llegar a casa, esperar a que el cachorro se tranquilice para hacerle caso.
vi) Ansiedad por separación
Consultar el apartado Ansiedad. (Click aquí)
Es importante, por lo tanto, consultar con el veterinario antes de adoptar cualquier medida concreta de corrección frente a un caso de micción inadecuada.

