Destrozos
Los destrozos cometidos por un perro pueden ser de varios tipos, así como tener diferentes causas. En general, la mayoría de ellos se incluyen dentro de dos categorías:
a) Destrozos cometidos cuando el propietario del perro no está en casa.
Aparecen cada vez que el perro se queda solo y pueden indicar la existencia de un problema de ansiedad por separación.
b) Destrozos que ocurren sin importar si el propietario está o no en casa. Son muy
frecuentes en cachorros y perros jóvenes. En general, se deben a un exceso de conducta exploratoria y de juego. Pueden estar relacionados con una falta de ejercicio físico, de juego o de simple contacto social, ya sea con personas o con otros perros.
¿Qué hacer?
Los destrozos cometidos por un perro deben valorarse no sólo por su magnitud sino también por su origen que, como hemos visto, puede ser diverso.
Si la conducta es definitivamente manifestación de un estado de ansiedad por separación, deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en el tratamiento de la ansiedad.
Si los destrozos se deben a una conducta exploratoria excesiva, el tratamiento debería incluir un aumento del ejercicio físico y un incremento de los períodos de juego. Resulta recomendable además proporcionar juguetes comestibles de vez en cuando, sobre todo en los momentos en que el perro no está supervisado.
En general, la colocación de sustancias repelentes sobre los objetos que el perro destroza no suele dar buenos resultados.
¡Paciencia con los cachorros!
Casi todos los cachorros cometen destrozos de algún tipo. Al igual que ocurre con los niños, durante esa fase de la vida el perro tiene una curiosidad enorme por todo lo que le rodea. Todo aquello que un niño coge con las manos, el cachorro lo sujeta con la boca. Por ello, aunque adoptemos medidas para controlar este problema, debemos ser comprensivos si el cachorro en algunos momentos comete pequeños destrozos dentro de casa.

