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Actividad excesiva (hiperactividad)

Los problemas de exceso de actividad suelen ser en realidad la combinación de dos conductas, la exploratoria y la de juego, que se presentan de forma exagerada. Es un comportamiento típico de los cachorros, sobre todo de determinadas razas muy activas, si bien puede observarse también en perros adultos.


La conducta problemática puede incluir destrozos, tendencia a saltar sobre la gente o a morderles las manos y los brazos, así como ladridos frecuentes En el presente capítulo se tratan cada una de estas conductas de forma individualizada. De hecho, muchas veces nos referimos a un cachorro como "muy activo" cuando en realidad su problema puede ser descrito de una forma más precisa.


Algunos perros parecen ser un compendio de todas las conductas inapropiadas a que acabamos de hacer referencia. En algunos casos el exceso de actividad del perro podría considerarse patológico, y recibiría el nombre de hiperactívidad.

¿Qué hacer?

La actividad de un perro, en especial si es un cachorro, suele reducirse con la edad. Sin embargo, muchos problemas de exceso de actividad precisan ser analizados y tratados de inmediato, sin especular con la evolución que puede tener el problema a lo largo del tiempo.

Las recomendaciones para controlar a un perro con carácter nervioso suelen incluir:

Aumentar el ejercicio físico.
Incrementar las sesiones de juego.
Proporcionar juguetes comestibles.

En general:

Sólo debe prestarse atención al perro cuando esté tranquilo y la iniciativa parta de nosotros. Dicho de otro modo, siempre que el perro reclame atención (caricias, juego, comida, etc.) con ladridos u otras actitudes "exigentes", deberemos negársela. Es importante no ceder NUNCA a las demandas del perro. Un solo fallo puede estropear el trabajo de varios días. Con esta forma de actuar se enseña al perro que las conductas tranquilas son premiadas mientras que las conductas nerviosas son ignoradas.

No sólo es importante el momento en que iniciamos el contacto, sino también la forma de interaccionar con el perro. En general, debemos acariciarlo con suavidad, intentando transmitirle calma. Evitar aquellos gestos o tonos de voz que puedan excitarlo.