Perros

Gatos

El desarrollo de las razas


Afinando las técnicas de caza y desarrollando nuevas armas, con el paso de los siglos el hombre ha conseguido en cierta medida garantizarse el alimento para sobrevivir. La evolución de las técnicas de fabricación de las armas y la selección del perro de caza son dos factores que permitieron al hombre procurarse alimento en cantidad suficiente. Surgió entonces la necesidad de seleccionar un perro dotado de mejor capacidad de defensa y guardián de la vivienda, más adecuado para defender los bienes y la propiedad, gobernar y proteger los rebaños y las manadas.
Se inició en ese momento la relación de estima y colaboración que ha hecho que el perro se convierta por definición en el mejor y más fiel amigo del hombre. En conclusión, partiendo de los primeros perros domésticos se han conseguido, mediante los apareamientos selectivos, algunas razas diferentes. En origen quizá se podían clasificar en tres grupos: perros de pastor, de caza y de compañía.
Los perros de pastor están dotados de la capacidad de percibir un peligro instintivamente, por lo que se emplean en la guarda y defensa de los pueblos y de las manadas de animales.
Los perros de caza, en cambio, se han seleccionado por su habilidad en la búsqueda de rastros de animales, capacidad que ha permitido al hombre mejorar sus batidas de caza, indispensables para procurarse alimento.
Los perros de compañía tienen un origen diverso; ejemplares desprovistos de habilidades específicas, fueron seleccionados simplemente para el placer del hombre, se criaron tan sólo para satisfacer el deseo de compañía.
De ello se deduce que todos los perros no son iguales en cuanto a carácter, temperamento, afabilidad, obediencia, etc. Su origen y las diferentes condiciones de cría han condicionado fuertemente su forma de vivir y de comportarse. Recientemente estas diferencias han servido a la «literatura cinófila» para clasificar las razas basándose en criterios de utilización de los que se hablará más adelante. En la historia de la cinofilia ha habido varios intentos de clasificar las razas de perros. Por ejemplo, en 1755, Buffon estableció una catalogación en función de la forma y el porte de las orejas, mientras que más recientemente Dalziel hizo una simplificación distinguiendo las razas en tres grupos: perros de caza, de utilidad y de compañía. La finalidad última de los perros de caza, de pastor y de compañía no ha cambiado en lo esencial. Pero la selección ha llevado a desarrollar un número bastante más elevado de razas definidas. Sin embargo, todavía no existe hoy oficial mente una distinción umversalmente válida. El reglamento americano y de otros países considera, por ejemplo, un número de grupos diferente del establecido por la FCI.
En la clasificación propuesta por la Federación Cinológica Internacional las razas se dividen en diez grupos:
perros de pastor y boyeros (grupo 1);
perros de tipo pinscher, schnauzer, molosoides y perros de pastor suizos (grupo 2);
terrier (grupo 3);
téckel (grupo 4);
perros de tipo spitz y primitivo (grupo 5);
sabuesos y rastreadores (grupo 6);
perros de muestra (grupo 7);
perros levantadores de piezas, cobradores y perros de agua (grupo 8);
perros de compañía (grupo 9) y, por último,
lebreles (grupo 10).
Estas diez definiciones recogen evidentemente la idea de los principios zootécnicos que han permitido fijar las razas según el criterio de uso mencionado: perros de compañía, de caza, de pastor, etc.