Perros

Gatos

Pulgas

Las pulgas son insectos de color castaño oscuro, aplanados lateralmente y carentes de alas; miden entre 3 y 5 mm y se alimentan de la sangre que chupan. Existe una pulga especial del gato (Ctenocephalidesfelis), que, sin embargo, no desdeña parasitar además a otros organismos de sangre caliente, sin excluir al propietario del gato. A la inversa, también afectan al gato las pulgas de otros animales (v.gr., perro, ratón, erizo).
Las pulgas permanecen en el cuerpo del gato únicamente durante el tiempo que necesitan para sustraerle la sangre de que se alimentan. Ponen la mayor parte de sus huevos en el medio circundante, a partir de los cuales, si las condiciones externas son óptimas (sequedad; temperatura por encima de 10°C), se desarrollan las nuevas pulgas, después de atravesar 3 estadios larvarios en el curso de 11 días. Las larvas viven en los suelos alfombrados, grietas del pavimento, mantas, almohadones y cestas y se alimentan de residuos orgánicos, sobre todo de las heces de las pulgas adultas.
Como las condiciones óptimas de desarrollo se dan en el medio ambiente de Alemania solamente en verano, la época cumbre de la infestación por pulgas comprende los meses de julio y agosto. En cambio, en el interior de los domicilios prevalecen durante todo el año unas buenas condiciones climáticas, por lo que el problema de las pulgas puede extenderse aquí al invierno.
Las pulgas aseguran su supervivencia en el medio exterior en condiciones adversas (frío, humedad, carencia de alimento) mediante su facultad para poder quedarse en estadio de pupa (la última etapa larvaria antes de transformarse en pulga adulta). De esta manera son capaces de prolongar durante meses su tiempo de desarrollo. Debido a poderse provocar la transformación de la pupa en pulga adulta mediante vibraciones, sucede que en locales o viviendas que alojaron animales con pulgas, pero que estuvieron sin ser pisados luego durante meses, se presenta de repente una infestación masiva de pulgas.
Las pulgas irritan ante todo a su hospedador con sus picaduras, que generan un intenso picor, por lo común el primer síntoma de que existe una infestación por estos parásitos. Un examen detenido permite descubrir más indicios, en forma de heces de pulga o inclusive la presencia de los propios parásitos, pequeños y de color castaño, entre el pelo. Las heces de pulgas pueden evidenciarse en caso de sospecha en los gatos negros sometidos a examen colocando al animal sobre una base blanca (tela o papel) y frotando el pelo. Si hay pulgas, se desprenden típicas motitas negras, que destacan sobre la superficie blanca (suciedad que en condiciones normales no se encuentra en el pelo del gato)1.
Además de e^tas molestas picaduras, la saliva que las pulgas inoculan en la sangre al picar puede provocar una reacción alérgica. Esta no se manifiesta en los puntos de las picaduras. Se forman primero en la cabeza del gato y en torno a la nuca pequeños nodulos, que luego pueden extenderse por el dorso. Esta inflamación cutánea superficial general (dermatitis) se ve agravada con prurito. En este caso, además de combatir las pulgas, sólo proporciona alivio la administración de cortisona por el veterinario, con lo que se mitigan la dermatitis y el angustioso picor.
En la lucha contra las pulgas pueden utilizarse diversos medios, de acuerdo con la edad de los gatos y el grado de infestación. Si se trata de gatos jóvenes, lo mejor es aplicarles a diario un polvo antipulgas (v.gr., Bolfo). Sin embargo, como estos animales no cuentan todavía con unas defensas tan sólidas como los adultos, se recomienda -medida extensible también a gatos de más edad con temperamento pacífico muy parasitados- el baño utilizando un champú antipulgas. Con el baño no sólo se matan las pulgas, sino que también se eliminan del pelo los huevos y heces de los parásitos. Esto permite más tarde controlar el éxito del tratamiento, ya que la aparición nuevamente de heces de pulga será indicio de que persisten los parásitos. En gatos adultos, en lugar del champú mencionado puede recurriese a insecticidas más fuertes.
Como prevención y en las infestaciones leves suele bastar -con la excepción de los gatos de pelo largo- un collar antipulgas elástico. En el comercio se ofrece gran variedad de éstos, con diversos principios activos. Sin embargo, como, además de irritaciones cutáneas locales, se observan en ocasiones reacciones de intolerancia que van desde salivación y vómitos hasta graves signos de intoxicación, debe ponerse especial cuidado en la elección de dichos collarines, que se adquirirán en tiendas especializadas o siguiendo indicaciones del veterinario, y no en supermercados. Si después de aplicar un collar antipulgas se aprecian reacciones raras en el gato, lo mejor es retirarlo y buscar el asesoramiento del veterinario. Por lo regular, las pulgas no se cohiben con collares de acción puramente biológica.
En gatos de más de un año de edad o con un peso superior a 2 kg, puede utilizarse Tiguvon 10 tanto con fines profilácticos como curativos. El producto se presenta en una ampolla que se colocará sobre la piel en puntos inaccesibles para el gato (nuca); su acción antipulgas dura hasta 4 semanas.
Más difícil que combatir las pulgas en el propio gato resulta muchas veces la aniquilación de pulgas y larvas en el entorno, ya que, a diferencia de lo que sucede en el perro, el gato no limita su presencia en el hogar a unos pocos sitios, sino que tiene un radio de acción bastante amplio.
La práctica frecuente de aspirar los suelos alfombrados, de lavar mantas y almohadones y de pulverizar los lugares preferidos por los animales con un spray antipulgas, son importantes medidas complementarias que no interfieren el tratamiento de los gatos.
Si, tras actuar de esta manera durante largo tiempo, no se logra controlar el problema, puede recurrirse al empleo de un «saneador de habitaciones». Estos servicios aparecen en la guía telefónica en el apartado «Lucha contra plagas».
Efectos similares pueden conseguirse con los llamados pulverizadores, como v.gr. el Vetkem Fogger, que se colocan en la habitación y distribuyen en ella su principio activo.
Debe citarse, asmimismo, la posibilidad de que las pulgas actúen como transmisoras de enfermedades y de otros parásitos, especialmente vermes planos (tenias). De aquí que, a la vez que una infestación de pulgas, se trate muchas veces simultáneamente la teniasis con productos adecuados .