"SIDA" del gato
Como su nombre indica, esta enfermedad es una inflamación del peritoneo, membrana que recubre interiormente la cavidad abdominal. Por utilizar el término peritonitis, esta enfermedad se conoce abreviadamente por la expresión PIF = Peritonitis Infecciosa Felina. Se conoce el virus responsable, así como las lesiones patológicas que provoca, pero todavía no se ha descrito al detalle.
Suelen verse afectados los gatos en edades comprendidas entre 5 meses y 4 años; entre el contagio y la aparición de la enfermedad pueden transcurrir hasta 4 meses.
Síntomas: La infección se manifiesta inicialmente por fiebre entre 39 y 41°C, que se presenta a intervalos, dejando tras de sí abatimiento y pérdida de apetito. En el curso posterior, que puede prolongarse varias semanas, la inflamación del peritoneo provoca la acumulación de líquido en la cavidad abdominal, lo que se traduce al exterior por un considerable aumento del volumen del abdomen. Este abultamiento resulta especialmente llamativo en contraste con el simultáneo adelgazamiento del resto del cuerpo. Con este cuadro «clásico» de la PIF resulta relativamente fácil emitir un diagnóstico de sospecha, que lo aclarará el veterinario mediante punción de la cavidad abdominal, en la cual se obtendrá un líquido amarillo típico de la enfermedad.
Más difíciles de diagnosticar son aquellos casos en que no sólo está afectado el peritoneo, sino también la pleura, que recubre el interior de la cavidad torácica. Debido a la acumulación de líquido en esta última, se traduce esta forma de la enfermedad en dificultades respiratorias. El gato respira reforzando la función pulmonar con el abdomen, abriendo la boca y jadeando, aunque no exista motivo aparente para ello, como pudiera ser el calor o estados de agitación. El diagnóstico de sospecha puede aclararse mediante examen radiográfico, que indicará la existencia de acumulo de líquido en la cavidad torácica; la subsiguiente punción permitirá obtener el líquido típico de la afección.
Sin embargo, en muchos casos de PIF falta el acumulo de exudado en las cavidades corporales. En estas llamadas formas «secas» de PIF existe solamente una inflamación del revestimiento. El diagnóstico puede alcanzarse en estos pacientes únicamente con ayuda de algunos valores hemáticos.
Antes o a la vez que los síntomas mencionados, pueden presentarse también trastornos oculares en forma de exudados uni o bilaterales en la cámara anterior del ojo.
Al no ser posible ningún tratamiento, sólo cabe aconsejar la eutanasia.
Desde noviembre de 1993 existe también en Alemania una vacuna contra la PIF, utilizada ya desde largo tiempo atrás en USA. La vacuna (Primucell FIP) no se inyecta, sino que se instila en la nariz. Transcurridas tres semanas desde una primera aplicación, se repetirá la instilación. La acción protectora dura luego un año.
Los pensionados de gatos determinan con frecuencia en sus pupilos el título de anticuerpos contra la PIF, con lo que distinguen los animales positivos y negativos a la enfermedad. Esta determinación del título tiene escaso o nulo valor informativo sobre si un gato aparentemente sano está o no enfermo de PIF. Por desgracia, estas investigaciones sólo llevan al diagnóstico cuando existen ya síntomas.
