Parásitos internos
Hay dos pautas de prevención que debería hacerce metódicamente en
nuestros gatos. Una de ellas es la vacunación y la otra es la
desparasítación. En este caso vamos a hablar de la parasitadón interna, pero
no hay que descuidar la importancia que tiene también el control de
la externa (pulgas, garrapatas, piojos y mosquitos).
De las tres cosas que hemos mencionado anteriormente, la más sencilla, económica y fácil es, precisamente, la desparasitación interna y es algo que todos podemos realizar periódicamente sin tener que llevar a nuestro gato al veterinario. Sólo con la administración de pastas, jarabes, pastillas o pipetas podemos ir cada tres meses protegiendo a nuestros gatos y, por supuesto, a nosotros de los parásitos internos o,
como se les suele conocer, de las lombrices intestinales. El modo de contagio de este tipo de parásitos es mayoritariamente a través de la vía fecooral; eso significa que de algún modo ha de haber contaminación de restos de heces infestadas en la comida o en algún vector que haga que llegue a nuestro sistema digestivo, como las manos al contactar con tierra contaminada, verduras mal lavadas, agua contaminada, etc. Por ello, aunque la mayor parte de las veces los cuadros provocados por estos parásitos no sean muy graves e incluso muchas veces hasta sean asintomáticos, vale la pena desparasitar aun cuando creamos que nuestro animal no tiene riesgo o que no está parasitado. Puede haber animales que estén en un estado de salud aparentemente normal, incluso hacer heces bien hechas sin dar muestra de patología digestiva y, en cambio, encontrar huevos de parásitos en los análisis de heces realizados en nuestros laboratorios. Los animales parasitados pueden tener también cuadros como diarreas crónicas, pelo en mal estado, pérdida de peso o aumento de la ingesta sin aumento de peso, distensión abdominal, vómitos, etc. Estos casos pueden darse sobre todo en gatitos jóvenes que hasta pueden llegar a morir por deshidratación y anorexia. Muchas madres pasan los parásitos a través de la leche durante la lactancia y de ese modo los gatitos nacen ya parasitados. Es por esta razón que siempre recomendamos asegurar que las madres gestantes estén correctamente desparasitadas antes de proponerse realizar una monta.
Para las personas, por supuesto, también existe riesgo de contagio aunque sólo sea en personas inmunodeprimidas o niños y su cuadro, por lo general, sea poco grave. No sólo los animales pueden contagiar a los humanos; nosotros podemos hacer lo mismo con ellos: las fuentes de infestación son las mismas para ambos, así que si comemos verdura,
agua contaminada o carne poco cocida estaremos teniendo el mismo riesgo.
Hay dos grupos de parásitos intestinales: los vermes o lombrices (más comúnmente conocidos como gusanos), donde se encuentran los cestodos o lombrices planas, y los nematodos, o lombrices redondas, y los protozoos que son parásitos ya microscópicos muy frecuentes en nuestros animales (sobre todo los coccidios y las giardias que causan muchas veces diarreas crónicas).
Los nematodos o vermes redondos
Los más frecuentes son de la familia Toxocara: el Toxocara catiy el T.leonina. Ambos pueden ser adquiridos a través de la ingestión de heces de otros gatos parasitados o a través de roedores que han ingerido heces de estos gatos portadores. También en este caso las madres gestantes pasan a su carnada los parásitos a través de la leche durante la fase de lactancia. Son de los más frecuentes en nuestros gatos y muchos de ellos pueden encontrarse en heces de gatos aparentemente normales. La especie felina es una especie zoonótica, por lo que puede contagiarse a personas, produciendo la enfermedad conocida como "Larva migrans visceral". Enesta enfermedad, la larva de este parásito se puede depositar en distintos órganos produciendo alteraciones en los mismos, aunque es poco frecuente y cuando se da lo hace en personas inmunodeprimidas. Suele ser más frecuente en niños menores de 4 años. Es importante tener en cuenta esto para desparasitar frecuentemente a nuestros gatos, pero no nos tenemos que obsesionar, ya que si están correctamente tratados no suponen ningún peligro. Además, si algún gato fuera portador de ese parásito en sus heces, no se convierten en infectivos inmediatamente, con lo que la recogida diaria de las deposiciones evita este y otros posibles contagios. Lo que sí hay que evitar es que los niños jueguen con tierra de jardín o con arenales donde gatos desconocidos hacen sus deposiciones, ya que la vía de contagio es por la ingestión directa de sus huevos y eso se puede producir con la tierra contaminada.
Los cestodos o vermes planos
Los dos más representativos son el Taenia taeniformisy el Dypilldium caninum. Este último parásito se contagia a través de las heces, por lo que cuando se diagnostica siempre debemos buscar pulgas en nuestros gatos o en el ambiente. Una vez más, vemos como la desparasitación, en este caso la externa, también previene este contagio. El otro tipo de cestodo es menos frecuente pero también lo encontramos sobre todo en gatos que salen al exterior, ya que el contagio se produce a través de roedores parasitados. El dypilidium es otro agente zoonótico, aunque su contagio a personas ha de producirse por la ingesta de pulgas infestadas, lo que es muy poco probable. De hecho, los gatos se infestan durante su acicalamiento; si el gato tiene pulgas y éstas están parasitadas por este cestodo, el gato puede fácilmente ingerir pulgas en su aseo diario y más si tiene prurito por las mismas pulgas.
