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Garrapatas

Las garrapatas son ácaros octópodos, de pocos milímetros de tamaño, que chupan sangre a mamíferos y aves. Para ello se dejan caer desde los árboles y arbustos sobre los animales y personas a su alcance.

Llenas de sangre al completo alcanzan tamaños de 10 a 20 mm, tras lo cual abandonan a su hospedador transitorio. Para el hombre son mucho más peligrosas que para el gato, pues actúan como transmisoras de la borreliosis, enfermedad bacteriana, y, especialmente en el sur de Alemania, de la meningitis vírica infecciosa.


En los gatos provocan únicamente la irritación de la piel en el punto de la picadura, acompañada de picor. No obstante, nada más descubrirlas, las garrapatas deben arrancarse cuidadosamente con los dedos, con ayuda de unas pinzas o bien utilizando unas tenacillas especiales para este fin que se adquieren en la farmacia.

Si en la operación queda la cabeza del parásito adherida a la piel, ello no supone ulteriores irritaciones, puesto que se desprende ella sola al cabo de pocos días.