Estreñimiento
Este problema lo sufren sobre todo los gatos viejos, que se mueven poco, y también los gatos de pelo largo, que ingieren muchos pelos al acicalarse. A ellos se añaden además muchos gatos sometidos a una dieta monótona, como por ejemplo de una sola clase de carne, que con frecuencia está falta de sustancias «lastre» (fibra), lo que provoca fácilmente la presentación de estreñimiento.
En el estreñimiento se acumula gran cantidad de heces en el intestino grueso. A la vez se sustrae agua, con lo que las pelotas de heces se tornan progresivamente más duras e inmóviles. El gato visita el cajón de excrementos, pero no consigue expulsar heces, a pesar de sus repetidos intentos.
Los esfuerzos que hace el animal por defecar se asemejan mucho a los que realiza para orinar, lo que hace necesario un detenido reconocimiento de la yacija del gato para dictaminar si éste tiene problemas para expulsar heces sólidas o para orinar. En caso de duda se consultará lo antes posible al veterinario, ya que la obstrucción de la uretra podría poner en peligro la vida del animal.
En el estreñimiento también desaparece el apetito, el gato se muestra abatido y se esconde; sufre dolores abdominales.
Este visible malestar no existe cuando se trata sólo de una pereza intestinal transitoria. En ocasiones, después de operaciones, cambios de dieta o de ambiente, los gatos no expulsan heces durante unos días. Siempre que el gato se comporte normalmente y no visite con frecuencia su excusado sin resultado, no hay motivo de preocupación.
Si el propietario advierte signos de estreñimiento, puede intentar ayudar a su mascota administrando una cucharada de aceite de parafina o de aceite de oliva, que tienen acción laxante. También se recomienda la aplicación de un enema infantil (lavativa) por el ano (v.gr., Mikroklist). Cuando, pese a todos estos intentos, no se logra la emisión de heces, debe recurrirse al veterinario, que corregirá el estreñimiento mediante una lavativa o por evacuación manual del intestino, tras aplicar un fuerte tranquilizante o bajo anestesia.
Para prevenir esta afección, los gatos que exhiban pereza intestinal deben recibir dietas ricas en fibra y pobres en grasa. Con esta finalidad procede mezclar con la ración salvado de trigo o semillas de lino. También la agregación al pienso enlatado o a la carne de arroz natural cocido y de hortalizas ligeramente hervidas (zanahoria, maíz) elevan el contenido de fibra de la ración.
Los piensos de dieta que se administran para reducir el peso contienen más sustancias de «lastre» que los piensos habituales, con la finalidad de reducir la cantidad de calorías ingeridas y dar a la vez suficiente sensación de saciedad. De esta manera estimulan también la motilidad intestinal.
