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Gatos

Envenenamientos

Existe gran número de sustancias capaces de actuar nocivamente sobre el gato. Sin embargo, estos animales son más prudentes que los perros o que los herbívoros en lo que se refiere a ingestión de alimentos desconocidos. Por ello, es relativamente raro que coman sin tener hambre cebos envenenados o alimentos alterados.
No obstante, una característica especial de los gatos, su curiosidad, les pone muchas veces en peligro de envenenamiento. Artículos de tocador, aníicongelantes, venenos vegetales y otros productos químicos guardados en la casa son muchas veces olfateados y lamidos con gusto en la inspección que hace el gato por armarios y rincones olvidados.


Especialmente amenazados están los gatos jóvenes, que, juguetones y curiosos, cogen con la boca e incluso mastican todas las cosas que encuentran a su alrededor. Los venenos no sólo pueden ingresar en el cuerpo por el tracto digestivo, sino también por la piel y aparato respiratorio. Mientras que esta última vía es rara en la práctica, corresponde gran importancia a la penetración de sustancias venenosas a través de la piel, al esforzarse los gatos en eliminar inmediatamente de su piel mediante lamido cualquier sustancia extraña. También en el aseo diario de su capa de pelo pueden ingerir venenos inadvertidamente. En particular la limpieza de las patas, que contactan fácilmente con venenos diseminados, puede tener peligrosas consecuencias, ya que, también como resultado de esta acción instintiva, pueden ingresar sustancias en el tracto digestivo.


Los collares antipulgas pueden asimismo desarrollar efectos imprevistos a través de la piel, como manifestaciones tóxicas.

Pueden presentarse en principio todos los síntomas de envenenamiento que se citan a continuación:


- Hipotermia
- Vómitos
- Diarrea
- Salivación
- Temblores
- Contracción de la pupila
- Debilidad
- Palpitaciones
- Convulsiones
- Parálisis


Si se aprecia que el gato ingirió una sustancia venenosa, debe llevarse inmediatamente al veterinario, quien puede provocar un vómito medicamentoso para expulsar el veneno del cuerpo. Sin embargo, el vaciado del estómago sólo tiene sentido hasta dos horas después de la ingestión del veneno.


Si se sabe qué sustancia es la probable causante del envenenamiento, conviene llevar al veterinario el gato y el envase de aquélla con la lista de componentes, con lo que resulta más fácil administrar un antídoto.


Pero por lo regular no se ve al gato tomar el veneno, ni se sabe qué sustancia ha ingerido, por lo que el veterinario sólo puede aplicar un tratamiento sintomático: Estabilización de la circulación mediante transfusión de líquidos y administración de tranquilizantes para atenuar los temblores y convulsiones. Puede estimular la eliminación del cuerpo de la sustancia tóxica con ayuda de deshidratantes y laxantes.


En caso de aparecer grumos en la capa de pelo o estar la piel sucia de alquitrán o productos aceitosos, conviene lavar a fondo con agua y jabón, después de haber reblandecido esos puntos, si es caso, con aceite de mesa. Si están afectadas grandes superficies, se recomienda también cortar el pelo de esas áreas antes de lavar.