Perros

Gatos

Las enfermedades y sus causas

En términos generales, la enfermedad se define como un trastorno de las funciones normales del cuerpo. Este trastorno puede tener diversas causas. Básicamente, en Patología se distingue entre causas internas y externas.
Las causas internas de enfermedad bien se van desarrollando en el propio organismo, por ejemplo por desgaste de los órganos a causa de la edad, bien pueden evidenciarse ya en el cuerpo en el momento de nacer. Por ello, las malformaciones y las enfermedades hereditarias se incluyen entre los trastornos de «origen interno». Ejemplos de estos defectos congénitos en los gatos son la sordera de los gatos blancos de ojos azules o la «cola doblada» que se presenta ocasionalmente en todas las razas constituyendo más una deficiencia estética que una malformación.
Junto con las afecciones genéticas, la mayoría de las alteraciones hormonales, como por ejemplo la diabetes (diabetes mellitus), se consideran causas internas de enfermedad.
Entre las causas internas de enfermedad se incluyen también factores corporales secundarios que favorecen o aceleran la aparición de una afección. En virtud de su propensión individual, un gato puede tender a padecer una determinada enfermedad. Esta tendencia hacia una enfermedad recibe en lenguaje médico el nombre de predisposición. Depende de la raza, familia, edad o sexo. Así, especialmente los gatos persas padecen un continuado flujo lagrimal, resultante de la conformación de su cabeza. Los gatos jóvenes son más propensos a las enfermedades infecciosas que los viejos, ya que su sistema defensivo no se ha desarrollado todavía. En cambio, en los gatos viejos son más frecuentes las enfermedades resultantes del desgaste y deterioro del organismo. Por ejemplo, el funcionamiento disminuido de los ríñones se presenta casi exclusivamente en gatos viejos. Los machos, sobre todo si no están castrados, sufren abscesos en la piel con más frecuencia que las hembras, resultado de las lesiones que se hacen en las luchas con los congéneres del barrio.
La condición corporal del gato en un momento determinado juega también importante papel en la presentación de una enfermedad. Está influida por factores ambientales como estrés, clima y alimentación. Un gato flaco se verá debilitado por un catarro más que otro normalmente alimentado. El estrés psíquico que sufre un gato alojado en un pensionado para estos animales reduce sus defensas. Se contagia más fácilmente con gérmenes patógenos que cuando vive en su entorno habitual.
Por consiguiente, las enfermedades no obedecen siempre a una sola causa. Es frecuente que únicamente la coincidencia de un debilitamiento corporal con factores patógenos procedentes del medio ambiental provoque la aparición de la enfermedad. Estos últimos dejan sentir sus efectos sobre un organismo en forma de agresión exterior: calor, frío, radiaciones, sustancias químicas, alimentos y gérmenes infecciosos. Constituyen el grupo de causas externas de enfermedad.
La actuación fortuita o casual de fuerzas de presión, tracción o golpes desde el exterior, origina en los tejidos corporales una lesión que recibe el nombre de traumatismo. Como consecuencia, se puede -pero no necesariamente- producir una herida visible al exterior. Muchas fracturas óseas acontecen sin que se puedan apreciar heridas en la piel. Lesiones producidas en tejidos blandos profundos sangran tanto muchas veces, que, como consecuencia de la pérdida de sangre y del dolor que acompaña al traumatismo, se origina un shock. En estos casos, el trastorno de la circulación sanguínea provoca un escaso aporte de oxígeno a órganos vitales, que puede ser mortal si no se actúa oportunamente. Además de heridas con grandes pérdidas de sangre, provocan este desarreglo circulatorio otras afecciones, como por ejemplo una obstrucción intestinal.
Aparte de estas acciones mecánicas externas, que por desgracia son origen nada raro de trastornos sobre todo en gatos de vida en libertad, las demás causas físicas de enfermedad -calor, frío y radiaciones-juegan papel poco importante. El calor provoca lesiones en los tejidos en forma de quemaduras. El frío intenso es causa de congelaciones. Todas las radiaciones pueden atacar, destruir o por lo menos variar el desarrollo de las células corporales. Sin embargo, el hombre y los animales se han ido acostumbrando en el curso de su evolución a una cierta cantidad de radiación. Sólo cuando se supera este nivel se producen lesiones. En Alemania, las radiaciones UV, Rontgen o ionizantes son responsables de enfermedad en los gatos únicamente en casos excepcionales.