Enfermedades de los órganos genitales
del gato
En términos generales, las enfermedades genitales son relativamente raras en el gato macho. A ello contribuye la temprana castración en ambos sexos.
Criptorquidia
Esta afección es realmente una malformación congénita. Los testículos, que normalmente en el momento del nacimiento han descendido ya desde la cavidad abdominal hasta el saco escrotal, en la críptorquidia no abandonan la cavidad abdominal o se encuentran detenidos en su camino hacia el escroto y hacen prominencia en la cara interna del muslo.
La anomalía se suele presentar sólo en uno de ambos testículos, mientras que el otro se desarrolla con normalidad. De aquí que frecuentemente la malformación pase inadvertida al principio. El problema se aprecia cuando se va a castrar el gato. Los testículos criptórquidos no son capaces por lo común de producir espermatozoides con capacidad fecundante, pero segregan hormonas sexuales masculinas con toda normalidad.
Como el comportamiento sexual del macho viene determinado por estas hormonas, los testículos criptórquidos también deben extirparse, si se busca el efecto deseado de la castración, es decir, atenuar el comportamiento del macho como tal. De acuerdo con la localización de los testículos, la operación quirúrgica de la castración resulta más complicada.
Por añadidura, los testículos criptórquidos tienden más a sufrir tumoraciones. Los animales afectados no deben dedicarse a la reproducción, por tratarse de una anomalía transmitida por herencia.
Marca del territorio
Al alcanzar los gatos machos la madurez sexual, comienzan a marcar su territorio con orina. Para evitar esta conducta territorial, se castran la mayoría de los gatos que conviven con el hombre. Sin embargo, en muchos casos no basta con castrar para evitar la marca del territorio con orina. Un tratamiento hormonal adicional puede proporcionar el resultado apetecido.
