Enfermedades de la córnea
Heridas de la córnea
Las heridas de la córnea se producen cuando ésta contacta con ramas, por efecto de cuerpos extraños como pinchos o espinas, y también por arañazos de las zarpas originados en riñas o simplemente jugando con otros congéneres. Se manifiestan por dolor al contacto con el ojo, lagrimeo abundante y fotofobia. El dolor y la sensibilidad a la luz obligan incluso a muchos gatos a esconderse en un rincón oscuro.
La herida y la magnitud de la misma las determina el veterinario instilando en el ojo un colorante que permite identificar claramente la zona lesionada por su color verde brillante.
El tratamiento de estas heridas lo lleva a cabo el propietario del gato, bajo control semanal del proceso curativo a cargo del veterinario. Debe depositar en el ojo con la máxima frecuencia posible y alternativamente una pomada que lleve antibiótico y otra con vitamina A. Esta última ayuda a la regeneración de la córnea. También se puede administrar en forma de comprimidos a título de refuerzo. Debido a la sensibilidad a la luz, se recomienda mantener al paciente en casa, a ser posible en habitaciones oscurecidas.
La completa curación de una herida corneal se consigue por lo general en un plazo de 3 a 4 semanas. Si queda después una cicatriz blanquecina en la córnea, puede eliminarse con gotas oftálmicas con cortisona.
Inflamación de la córnea
Esta inflamación, que también recibe el nombre de queratitis, puede estar causada mecánicamente por un cuerpo extraño áspero que actúa sobre la superficie corneal, o bien tener origen infeccioso.
Además de los síntomas de una conjuntivitis, destaca el enturbiamiento lechoso que se aprecia en la córnea, limpia y clara en condiciones normales. En su borde blanco, y ocasionalmente en la zona del iris coloreado, se observa una notable repleción de las vénulas. La fotofobia y el dolor son más intensos que en una simple conjuntivitis, y el ojo se mantiene convulsivamente cerrado. La queratitis tiene las mismas causas que las heridas de la córnea, y, como en estas últimas, también pueden participar además procesos infecciosos (v.gr., catarro). En el catarro del gato, una queratitis suele ser la complicación de una conjuntivitis inicial.
Las inflamaciones de la córnea se tratan localmente con antibióticos, a los que se añade algún medicamento antiinflamatorio. Mantener al gato en un recinto oscuro favorece la curación.
Ulcera de la córnea
Es en cierta medida la consecuencia de una queratitis, es decir, una penosa complicación de ésta. En la córnea se observa una falta de sustancia crateriforme, que adopta aspecto de mancha lechosa rodeada por un halo rojo que forma saliente. A partir de los bordes de la pupila se desarrollan vasos sanguíneos tratando de cubrir la falta de sustancia.
Es frecuente que, en el caso de una úlcera, no sea suficiente la simple aplicación de pomadas o gotas durante un largo período de tiempo. Se acelera la curación manteniendo el ojo completamente cerrado (cubierto) durante un tiempo.
Por no admitir los gatos llevar un parche en el ojo, la oclusión de éste debe realizarse quirúrgicamente, procediendo a colocar un llamado telón conjuntival. Para ello, el tercer párpado se sutura con un par de puntos al párpado superior, con lo
que queda cubierto todo el ojo. Cada veterinario puede introducir las variantes que estime oportunas en esta técnica básica.
La córnea lesionada se ve así protegida de influencias externas como el polvo o la luz, curando en reposo. El procedimiento tiene la ventaja para el gato de sedar el dolor. Sólo cuando se frote los puntos será preciso colocarle un collarín especial. Los puntos serán vigilados regularmente por el veterinario, reabsorbiéndose por sí mismos al cabo de este plazo; en ocasiones, deben ser retirados por el veterinario. Durante ese tiempo se aplicarán sobre el ojo cerrado las pomadas recetadas por el veterinario, que penetran a través de la conjuntiva y estimulan la curación.
