Perros

Gatos

Diarrea

Existe diarrea cuando las heces aumentan tanto en cantidad como en frecuencia de emisión. Consistencia y color aparecen también alterados, en comparación con las heces normales. En ocasiones se observa que van mezcladas con sangre, aunque esto no es tan alarmante como pudiera parecer en una primera impresión. Al estar la diarrea originada siempre por una inflamación del intestino, la mucosa entérica se encuentra consecuentemente hiperemizada. Los vasos repletos de sangre de la pared intestinal se rompen fácilmente bajo la presión de las heces y vierten sangre en la luz intestinal. Como consecuencia, aparece sangre roja y reciente en los últimos tramos del intestino -colon o recto-; si las hemorragias se producen en las primeras porciones entéricas -intestino delgado-, las heces adquieren aspecto alquitranado negruzco.


Puede existir diarrea encontrándose el gato en perfecto estado de salud, en cuyo caso desaparece el trastorno al cabo de pocos días. Pero también puede cursar con graves alteraciones generales (apatía, fiebre, vómito). Frecuentemente se acompaña de dilatación y dolores abdominales. Sobre todo cuando dura mucho tiempo, provoca enflaquecimiento.


Como en el vómito, en la inflamación intestinal debe distinguirse entre causas internas y externas al intestino:
Causas de diarrea localizadas en el intestino:
- Piensos alterados o inapropiados (incluida también la leche)
- Virus
- Bacterias
- Parásitos
- Reacciones alérgicas
- Tumores


Las células intestinales están tan alteradas, que ya no pueden cumplir su cometido de extraer de los alimentos las sustancias nutricias y el agua. Por ello, resulta preocupante sobre todo en las diarreas agudas la pérdida de líquido, que puede incluso provocar la muerte por deshidratación. Sólo en las diarreas crónicas adquiere importancia la pérdida de nutrientes. En especial, las pérdidas de proteína y vitaminas se traducen en enflaquecimiento y pelo sin brillo.


Enfermedades exteriores al intestino que pueden ir acompañadas de diarrea:
- Infecciones generales (catarro del gato, leucosis)
- Enfermedades del hígado y del páncreas
- Diabetes mellitus (enfermedad del azúcar)
- Hiperfunción tiroidea
- Intoxicaciones


Tratamiento: La diarrea leve suele corregirse con 24 horas de ayuno y administración de agua o té negro. Si con esto no remite o persisten otros trastornos, lo mejor es llevar el gato al veterinario, acompañado de una muestra de heces. A partir de esta última pueden evidenciarse parásitos y bacterias, a la vez que se inician otras investigaciones clínicas (análisis de sangre, rayos X, endoscopia).


A título simplemente sintomático, contra la diarrea puede adoptarse el siguiente principio de tratamiento: no administrar ningún alimento sólido durante uno o dos días, con lo que el intestino puede recuperarse; a cambio, se dará mucho líquido con azúcar y sales disueltas. El veterinario tiene en su botiquín estas soluciones electrolíticas en forma de polvo.


Si existen a la vez vómitos, conviene evitar la utilización del estómago, aplicándose entonces el líquido necesario en inyección intravenosa, para impedir que se produzca deshidratación. Con la misma finalidad se inyectan bajo la piel líquidos de lenta reabsorción, en caso de resultar imposible la aplicación de un catéter en vena.


A título adicional pueden administrarse medicamentos que atenúen los movimientos intestinales, con lo que frenan el tránsito de la papilla alimenticia por el intestino; también procede aplicar fármacos contra los dolores abdominales. Las tabletas de carbón no causan perjuicio, pero son de escaso efecto.


En las inflamaciones intestinales, sea cualquiera su origen, la flora bacteriana normalmente existente en el intestino se ve desbordada secundariamente por bacterias patógenas. De aquí que la administración de antibióticos contribuya a cohibir la diarrea. Se recomienda sin embargo, sobre todo en las diarreas de larga duración, analizar una muestra de heces para conocer cuál es su contenido bacteriano y llevar a cabo a continuación una prueba de resistencia, a fin de seleccionar el antibiótico más indicado, que luego deberá aplicarse por lo menos durante diez días.
Con objeto de recuperar la flora bacteriana que existía con anterioridad en el intestino, se administran con la comida preparados que contienen dichas bacterias en forma desecada (v.gr., Bacteriolact); el pienso debe ser entonces fácilmente digestible y pobre en grasa, y, tras el ayuno inicial, se comenzará dando pequeñas porciones.