Desparasitación interna
Además de los parásitos que viven sobre la piel o en el seno de ésta, los gatos que hacen vida en libertad pueden también padecer parásitos internos, sobre todo vermes y protozoos, que perjudican al animal sustrayéndole alimento o sangre.
El gato puede infestarse principalmente con tres especies distintas de vermes: vermes planos, vermes redondos y anquilostomas. Se diferencian entre sí no sólo por su morfología externa, sino también por sus mecanismos de infestación. Para limpiar al gato de estos parásitos, se lleva a cabo la llamada «desparasitación interna», consistente en administrar al animal medicamentos que matan los parásitos. Cuándo, con qué frecuencia y las sustancias a emplear en estas desparasitaciones depende de diversos factores (clase de parásito, edad del gato, posibilidades de contagio), por lo que más adelante se dan instrucciones concretas referentes a cada especie parasitaria.
Además son posibles infestaciones con parásitos unicelulares (coccidios, sarcosporidios y toxoplasmas). Por lo regular, provocan diarrea sólo en animales jóvenes y se combaten con sulfamidas. Estos parásitos no son atacados por los medicamentos vermicidas. En las zoonosis tratamos con más detalle la toxoplasmosis, que puede constituir también un peligro para el hombre. Los sarcosporidios ingresan en el organismo al ingerir el gato carne cruda de vaca u oveja conteniendo quistes del parásito. En la mucosa del intestino delgado del gato se forman luego mediante multiplicación sexuada ooquistes (los huevos de los sarcosporidios), que son excretados al exterior e ingeridos por bóvidos y óvidos. Sin embargo, las afecciones por sarcosporidios son muy raras en el gato. Es más frecuente que el organismo unicelular Giardia provoque diarreas de larga duración.
Vermes planos
Los vermes planos son los vermes más frecuentes en el gato adulto. Tienen forma aplastada, claramente dividida en anillos y son de distinta longitud: desde pocos centímetros a varios metros. Las dos especies de importancia en el gato, dipilidio (Dipylidium caninum) y tenia del gato (Hydatigera taeniaeformis), sólo miden hasta unos 60 cm de longitud. Mientras que el dipilidio ataca también la piel, la tenia del gato, como su nombre indica, se limita a este animal. Ambas especies son inofensivas para el hombre, aunque los gatos pueden, si bien mucho más rararamente que el perro, ser portadores de la tenia equinococo (Echinococcus multilocularis), en extremo peligrosa para la especie humena. Por lo expuesto, esta infestación se describe detalladamente en las zoonosis, página 120.
Lo vermes planos o tenias constan de una cabeza, con la que se fijan a la pared intestinal, y una cadena de los llamados anillos, que siguen a la cabeza. Cada anillo cuenta con órganos sexuales masculino y femenino, que copulan entre sí. Los anillos del extremo libre de la cadena se desprenden y salen al exterior con las heces o bien como resultado del movimiento activo que desarrollan hasta un determinado grado. Pueden distinguirse fácilmente a simple vista como pequeños fragmentos planos y blanquecinos en las inmediaciones del ano; cuando se secan, parecen granos de arroz.
Cada anillo contiene miles de huevos, con lo embargo, ya que dichos huevos rprecisan para su ulterior desarrollo pasar por un llamado parasitífero intermediario. Los vermes planos necesitan siempre cambiar de hospedador en su ciclo vital. El hospedador definitivo, el gato, alberga el verme adulto, que se multiplica mediante huevos. El hospedador intermediario acoge los estadios jóvenes todavía sexualmente inmaduros: las larvas (cisticercos). Como intermediarios, que ingieren los huevos con la comida, actúan en la tenia del gato y en la tenia del zorro sobre todo los ratones; en los dipilidios, las pulgas. Al devorar el ratón o ingerir las pulgas, ingresan las larvas en el organismo del gato, cerrándose el ciclo. Por lo menos tres semanas más tarde comienza a poner huevos la tenia, ya desarrollada en el intestino del gato.
Contra todas las especies de vermes planos, incluida la tenia del zorro, es eficaz al ciento por ciento el praziquantel (Droncit), que se administra en tabletas o lo inyecta el veterinario. Una sola dosis o inyección basta para matar el verme parásito. El Droncit carece de efecto sobre los vermes redondos y anquilostomas. En el tratamiento preventivo de los vermes se utilizan también con buenos resultados diversos preparados de amplio espectro de acción, como por ejemplo el Flubenol (pasta) o el Panacur (tabletas). La eficacia comprobada contra la mayoría de especies de vermes se manifiesta sin embargo menos activa contra algunas otras especies de tenias. De aquí la posibilidad de que, pese a haber realizado una desparasitación interna con estos productos, se vean todavía anillos de tenia.
Ningún medicamento previene la existencia de reinfestaciones. Por ello, también resulta absolutamente necesario combatir las fuentes de infestación, en caso de verse el gato atacado por pulgas.
Siempre que exista una infestación, es decir, que se observe la presencia de anillos de tenia, está indicado un tratamiento adecuado. En gatos muy dados a la caza, esto puede producirse varias veces al año.
La infestación por pulgas lleva consigo la sospecha de una teniasis, por lo que en tales casos siempre debe llevarse a cabo un tratamiento tenífugo profiláctico.
