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Cuidados

La pulcritud de los gatos es proverbial. Dedican mucho tiempo diariamente al aseo de su cuerpo. El propietario apenas debe reforzar estos cuidados, especialmente en los gatos de pelo corto, los cuales pueden ser peinados o cepillados a diario, aunque sin necesidad real. Sobre todo en la época de muda cae pelo a las alfombras y queda retenido en mayor cantidad en el peine.

Los gatos viejos, enfermos o particularmente gordos están incapacitados muchas veces para asearse de forma adecuada, por lo que se les debe ayudar diariamente a cuidar su capa de pelo.
Los gatos viejos no desgastan suficientemente sus uñas afilándolas a diario en las cortezas de los árboles. En esos casos, el dueño o el veterinario deben cortar las uñas regularmente. En los demás casos no es necesario cortar las uñas de los gatos.


En términos generales, los gatos pueden ser bañados, aun cuando a la mayoría no les satisface especialmente. Pese a ello, para eliminar pulgas, excrementos de éstas y otras suciedades, está muy indicado un baño. Lo único importante entonces es secar bien el animal a continuación y mantenerlo caliente.


Ojos y oídos no suelen necesitar cuidados especiales. En los gatos persas y de otras razas de cabeza corta, que muestran tendencia a flujos lagrimares muy abundantes, es obligado sin embargo limpiar el ángulo del ojo de secreciones a diario, si se quiere evitar la aparición de «surcos de lágrimas» y de feas légañas.


Los gatos persas y otros gatos de pelo largo son mucho más exigentes en cuidados que los miembros de pelo corto de la familia gatuna. Cepillado y peinado se hacen imprescindibles cada día, pues en otro caso se forman grumos de pelo de aspecto desagradable. Cuando abundan mucho estos grumos, frecuentemente se hace necesario cortar toda la capa de pelo. Esta operación requiere en la mayoría de los gatos tranquilizar profundamente a los animales, o incluso recurrir a la narcosis, por lo que suele correr a cargo del veterinario.