Conjuntivitis
La inflamación de la conjuntiva ocular (conjuntivitis) puede ser asimismo uní o bilateral. La conjuntiva afectada aparece enrojecida, incluso a veces inflamada, por lo que apenas se ve el globo ocular. El ojo lagrimea y produce picor, lo que induce al gato a frotarlo reiteradamente con las patas. El flujo ocular suele ser purulento.
Especialmente la conjuntivitis unilateral está provocada por corrientes de aire o por penetración de polvo u otros cuerpos extraños en el ojo. En verano es frecuente que entren en el ojo granos de cereales, que deben extraerse anestesiando convenientemente al gato. Por lo general se advierte a la vez intensa inflamación supurada de la conjuntiva de presentación repentina, que conviene someter cuanto antes al criterio del veterinario, con objeto de evitar graves lesiones de la córnea.
Desempeñan asimismo importante papel en las conjuntivitis las causas infecciosas, diversos virus y, naturalmente, también bacterias cuando existe flujo purulento. Así, es frecuente, por ejemplo, que un contagio de catarro se inicie en el gato por una conjuntivitis.
Para el tratamiento local de las conjuntivitis infecciosas existen muchas pomadas y colirios contra bacterias y virus, cuya elección corresponde al veterinario, tras realizar si es preciso un antibiograma. Este se llevará a cabo sobre una muestra de secreción ocular obtenida con una torunda.
En las inflamaciones muy intensas, el veterinario prescribe también en ocasiones un medicamento con componentes antiinflamatorios (cortisona), con el fin de acelerar la curación.
La pomada o las gotas deben aplicarse en el ojo como mínimo dos veces al día, y mejor con más frecuencia. Antes deben retirarse con cuidado la secreción o las costras secas presentes.
