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Inflamaciones de la vejiga (Cistitis)

Dos suelen ser las causas posibles de inflamación vesical en el gato: una, la ascensión de gérmenes por la uretra hasta la vejiga urinaria, donde se multiplican, y otra, la formación en la vejiga de cálculos que ejercen una continuada irritación mecánica.


Los gatos afectados visitan el cajón de excrementos con más frecuencia que de ordinario, pero emiten sólo unas gotas de orina o nada en absoluto. En muchos casos, la orina está teñida de sangre. En las cistitis graves, los gatos no pueden controlar la emisión de orina, manchando toda la casa con algunas gotas hemorrágicas.


En el reconocimiento veterinario, al que conviene acudir con una muestra de orina, se determinará si se trata de una inflamación de origen infeccioso, o si existen en la vejiga cálculos o formaciones precursoras de éstos (las llamadas arenillas). En ocasiones resulta conveniente obtener una radiografía o realizar un examen con ultrasonidos.


Las cistitis infecciosas responden bien a la aplicación durante varios días de antibióticos o sulfamidas; para combatir los pujos constantes y el dolor al orinar, suelen acompañarse de analgésicos relajantes (espasmolíticos).

Si se consigue que el gato ingiera abundante cantidad de líquido, haciendo por ejemplo que la comida esté ligeramente salada, se potencia la eliminación de gérmenes con la orina.

El mismo efecto diurético se logra con infusión de té, pero éste lo beben con desagrado la mayoría de los gatos.