Cálculos vesicales
Estos cálculos, de forma y tamaño variables, se generan a partir de las sales minerales contenidas en la ración, sobre todo de calcio y magnesio, cuyas soluciones precipitan en el medio ácido de la orina.
Esta precipitación se ve favorecida por diversos factores: administración exclusiva de alimentos desecados, con los que el gato ingiere mayor cantidad de magnesio que con piensos enlatados, coincidiendo con escasa ingestión de líquido, castración y poco ejercicio corporal. Los gatos persas parecen estar más predispuestos que los de otras razas. Esto puede estar relacionado, sin embargo, con las condiciones de manejo de aquella raza -por lo general, mantenida siempre en casa- y con su temperamento más tranquilo.
Los cálculos resultan con frecuencia más graves en los gatos que en las hembras, al ser más estrecha la uretra de aquéllos. Cuando los cálculos son arrastrados desde la vejiga a la uretra, pueden bloquear ésta completamente en los machos. En contraposición a esto, la uretra relativamente ancha de las hembras permite la expulsión de los cálculos, muchas veces incluso inadvertidamente.
Pero no son sólo los cálculos los que provocan problemas, sino también sus estadios previos, las arenillas urinarias, que en el gato bastan para obturar por entero la uretra. Las arenillas urinarias se asemejan en aspecto y consistencia a finos granos de arena.
La consecuencia de una oclusión es que el gato se ve imposibilitado de orinar, a pesar de realizar esfuerzos continuados. Como los ríñones no cesan de producir orina, la vejiga urinaria resulta repleta hasta su último límite. Entonces se produce una situación no sólo muy dolorosa para el gato, sino que también pone en peligro su vida, ya que tras una retención prolongada ingresan en la sangre componentes de la orina que provocan una intoxicación urémica. De aquí la necesidad de corregir esta situación lo antes posible, desobturando la uretra el veterinario con ayuda de un catéter.
Los cálculos vesicales no llevan consigo necesariamente las complicaciones de una oclusión, pero siempre provocan inflamaciones que recidivan a pesar del tratamiento aplicado. Los cálculos se evidencian no sólo mediante examen radiográfico, sino también con ayuda de ultrasonidos.
El análisis de la orina no proporciona únicamente información suficiente sobre una tendencia a la formación de cálculos, sino que también permite determinar qué minerales participan en ello. En el examen microscópico se advierte la presencia de pequeños cristales minerales, cuya naturaleza puede identificarse merced a su aspecto.
La mayor parte de los cálculos vesicales evidenciados en gatos están constituidos por fosfato amónico-magnésico, y en casos más raros por fosfato y oxalato calcico. Una dieta adecuada, con reducción de las fracciones minerales responsables de los cálculos, favorece la disolución de pequeños cálculos y arenillas. De aquí que no sea necesario siempre eliminar los cálculos mediante intervención quirúrgica. Si la operación se presenta como inexcusable, debe prevenirse la nueva producción de cálculos con una subsiguiente dieta adecuada.
En el comercio existen preparados dietéticos para cada situación de cálculos urinarios. También puede el propietario del gato preparar una ración adecuada para su mascota, siguiendo las instrucciones del veterinario.
