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Bronquitis y asma

La bronquitis es la inflamación de los bronquios, que es el nombre que reciben las vías que llevan el aire a los pulmones. En el asma, a la inflamación se añade un estrechamiento de los bronquios, debido a la contracción de los músculos de estos últimos. Mientras que la bronquitis tiene origen infeccioso, en el asma se presume la existencia de una reacción alérgica, ya que se presenta frecuentemente tras inhalar un alérgeno, como por ejemplo humo o un spray.


Consecuentemente, ambas afecciones se diferencian en sus respectivos cuadros clínicos: la bronquitis se manifiesta con preferencia por tos seca, frecuente unas veces y más rara otras. En otros casos, la bronquitis puede prolongarse durante meses sin producir molestias.


En cambio, un ataque de asma se presenta súbitamente tras la acción del alérgeno, causando grave disnea. El gato respira con dificultad, en ocasiones jadea con la boca abierta tratando de aspirar aire, y aparece completamente apático. Sin un tratamiento de urgencia, el ataque puede tener terminación mortal. Los gatos gordos se ven afectados por el asma con más frecuencia que los de peso normal.


El veterinario distinguirá ambas enfermedades entre sí merced a un reconocimiento general, que en caso necesario se complementa con examen radioscópico y análisis de sangre. En el gato también se puede realizar uña broncoscopia, es decir, el examen del interior de los bronquios con ayuda de un instrumento especial (broncoscopio).
El tratamiento de las dos afecciones es bastante parecido.

Consiste en la administración de medicamentos que favorecen el flujo de moco e inhiben la inflamación. Estos productos terapéuticos no sólo pueden aplicarse por vía oral, sino también ser inhalados. En las bronquitis de origen bacteriano deben administrarse adicionalmente antibióticos durante un largo espacio de tiempo.