Bolas de pelo y vómitos
Cuando el gato se lava, se traga, inevitablemente, los pelos muertos que hay en su pelaje. Éstos forman bolas que se acumulan en su estómago y que irán aumentando de tamaño con el tiempo. Este fenómeno es más importante en los gatos de pelo largo y semi largo y es mucho más significativo y serio en las épocas de muda. Los gatos que tienen acceso al exterior comen regularmente hierba irritante que favorece el vómito que ayuda a la expulsión de estas bolas de pelo que están acumuladas en el estómago.
En el caso de los gatos de interior que no tienen acceso a ningún tipo de planta, estas bolas de pelo tienden a aumentar de tamaño de forma progresiva y regular. Al no poder pasar hacia el intestino permanecen en el estómago irritando sus paredes. Esa irritación de la mucosa del estómago provocará vómitos más o menos violentos y frecuentes, que pueden verse acompañados de constipación.
El cepillado regular de nuestro gato nos ayudará a eliminar mucho de ese pelo muerto, lo que reducirá enormemente la formación de esas molestas bolas de pelo. A los gatos de interior les podemos ofrecer la llamada malta o la "hierba de gato". Ambas facilitarán la expulsión de esas bolas de pelo del estómago. Como último recurso, el veterinario os podrá prescribir medicamentos destinados a eliminarlas.
Gastritis crónica
La gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago. Puede ser aguda o crónica y suele estar provocada, generalmente, por alteraciones en la mucosa, que al no estarlo suficientemente protegida es atacada por los ácidos encargados de la digestión de los alimentos.
Muchas veces es consecuencia de la ingesta de cualquier tipo de sustancia tóxica o irritante, aunque también puede ser consecuencia de parásitos o secundaria a la administración de ciertos medicamentos. Igualmente, se puede ver una gastritis como signo de una enfermedad de tipo general (uremia, alergia, hepatitis...).
La gastritis crónica es más insidiosa ya que se acompaña de vómitos ocasionales. Puede pasar desapercibida y ser vista como una actividad normal que se manifiesta en los gatos sanos, lo cual no llama la atención a sus dueños. Por ello, es cuestión de vigilar a nuestro gato y ver si esos vómitos esporádicos van o no acompañados de otras manifestaciones como adelgazamiento, aumento de la sed, heces diferentes de lo normal, pelo áspero y sucio, etc.
