Singapura
Es el gato común de las calles de Singapur, isla del Sureste asiático. Se trata de una raza en la que se fijaron los estadounidenses Hal y Tommy Meadows, quienes terminaron por introducirlo en su país. Multiplicado y seleccionado siguiendo las reglas de la técnica de la felinotecnia, ha cumplido todos los requisitos para que fuera reconocido por la mayoría de asociaciones felinas norteamericanas, incluida la CEA. De todos modos, los ejemplares de Singapura en Estados Unidos son relativamente reducidos; esto quiere decir que existe un
número escaso de reproductores. En Europa, el Singapura está reconocido por el GCCF y el LO. Es un gato que tiene mucha aceptación por su exotismo, pero tanto en el Viejo Continente como en Estados Unidos, hay pocos ejemplares disponibles, aunque la raza está empezando a difundirse.
Estandar
El Singapura presenta tres rasgos distintivos. El primero es su reducido tamaño; el estándar estadounidense determina que el peso medio de un ejemplar adulto es de 1,8 kilos en las hembras y 2,7 kilos en los machos. El segundo es el aspecto de la cabeza. La cara, ligeramente triangular, está literalmente ocupada por dos grandes ojos un poco almendrados de color verde, amarillo o avellana. El retrato lo completan unas orejas grandes y anchas, un stop poco marcado y situado por debajo de la línea de los ojos, y una separación nítida entre las mejillas y el hocico (llamada pinch). La tercera característica la constituye el pelaje, corto y marcado por un ticking idéntico al del Abisinio.
En definitiva, los calificativos más adecuados para definir el Singapura son encantador y delicado.
Carácter y cría
Es un animal encantador, muy sociable, y se adapta muy bien a la vida de interior.

