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Gatos

Siamés

No se conocen las especies salvajes que pudieron dar lugar a esta raza, ni el momento en que se produjo la mutación responsable de su pelaje tan característico. Sí que se sabe, en cambio, que el Siamés es conocido desde hace siglos en Siam (antiguo nombre de Tailandia). Se han encontrado representaciones suyas bastante fidedignas en manuscritos procedentes de Ayuthia, capital de Siam entre 1347 y 1767. Es evidente, pues, que el nombre de Siamés responde claramente a su origen geográfico.


Principios inciertos

La entrada del Siamés en la historia de la felinotecnia occidental se remonta a finales del siglo XIX, aunque existen algunas controversias al respecto. Al parecer, hubo dos ejemplares (de los que no se conoce el origen) que fueron presentados a la primera exposición felina en el Crystal Palace de Londres en 1871. Esta primera aparición fue muy comentada en los medios dedicados al mundo felino, y ambos animales suscitaron reacciones de todo tipo. Más precisa, en cambio, es la información de que se dispone sobre la introducción de otras dos parejas: por un lado, Pho y Mia, llevados de Siam a Inglaterra en 1884 por sir Owen Gould; por otro, dos ejemplares que Auguste Pavie llevó a Francia al año siguiente. De cualquier modo, aún no se han disipado las dudas acerca de cómo fueron adquiridos estos gatos. Algunas personas creen que se trataba de un regalo del rey de Siam a los diplomáticos extranjeros; otras opinan que la adquisición fue fraudulenta, pues la exportación de Siameses, propiedad exclusiva de la corte real, estaba castigada con la pena de muerte. En cualquier caso, lo cierto es que los primeros ejemplares debían de ser muy frágiles, hasta el punto de que Auguste Pavie confió el cuidado de los suyos ¡al Jardin des Plantes!, el jardín botánico de París que poseía un pequeño zoológico. Pero, los primeros Siameses, a pesar de las precauciones tomadas, no sobrevivieron mucho tiempo.

Origen
Tailandia

Carácter y cría
La originalidad tiene su correspondencia en el carácter. De una gran vivacidad, tiene reacciones impetuosas. Está muy ligado a su dueño pero, como contrapartida, es muy posesivo, hasta el extremo de que su comportamiento es un término medio entre el del perro y el del gato.
Se adapta bien a los viajes y a los cambios de casa; en cambio, es receloso con los extraños y a menudo tiene reacciones muy intensas en caso de peligro o de dolor. Su voz constituye otra de sus peculariedades. El maullido es fuerte (¡cuidado con los vecinos cuando está en celo!), pero también sabe modularlo, y su conversación resulta sostenida, agradable y muy expresiva. También es característica su fisiología sexual. La Siamesa es precoz; el primer celo suele aparecer hacia el noveno mes, aunque se han observado casos extremos en los que se dio entre el cuarto y el vigésimo mes. Más delicado es el tema de la duración del ciclo sexual, extremadamente corto: no resulta raro que el celo se dé ¡cada quince días! La hembra no suele presentar la pausa sexual de otoño-invierno que se suele observar en los gatos de tipo europeo. Sus carnadas suelen ser más numerosas que la media de la especie felina (normalmente de cuatro o cinco gatitos), con seis gatitos por parto muchas veces.

gato siamés