Van Turco
El Van Turco es una variedad del Angora Turco suficientemente individualizada, por historia y por aspecto, para merecer el estatuto de raza de pleno derecho. Ambos comparten la región de origen: los altiplanos de Oriente medio, en los confines de Turquía e Irán. Sin embargo,
esta raza en concreto se desarrolló al parecer a escala muy local, alrededor del lago de Van, región situada a gran altitud (1700 m). El clima riguroso, con importantes oscilaciones térmicas, favoreció sin duda alguna la selección natural del carácter pelo largo.
La historia felinotécnica del Van Turco se inició en la década de 1960, cuando Laura Lushington, criadora inglesa, introdujo en Gran Bretaña los primeros ejemplares. El Van Turco fue reconocido por el GCCF en 1969 y más tarde por la FIFe; también lo está por la CFA estadounidense. Los criadores de esta raza exótica son todavía bastante escasos en Europa. El Van Turco suele confundirse con el Angora Turco, e incluso se comete en ocasiones el grave error de identificarlo con... ¡un gato doméstico común de pelo largo!
Estandar
El Van Turco debe presentar un tipo mediolíneo bastante robusto, a diferencia del Angora Turco, de constitución más ligera. La cola, de longitud mediana, tiene que estar bien poblada. Los pies son redondos, y se caracterizan por tener mechones de pelo entre los dedos. La cabeza, más grande que la del Angora Turco, forma un triángulo achatado, con una nariz larga, y las orejas, colocadas muy arriba, son más bien grandes y puntiagudas. Los ojos son bastante redondos. El pelaje es largo, suave, sedoso y sin subpelo lanoso. La repartición de los pigmentos en el manto constituye sin duda la característica más espectacular del Van Turco. En su pelaje domina el blanco, con una pigmentación que se limita a la cola y la cabeza, donde forma dos manchas separadas por una flama blanca que cubre las zonas que se sitúan entre la base de las orejas y los ojos. El blanco forma una V invertida en la cabeza.
Carácter y cría
El Van Turco tiene un carácter fuerte y exclusivo. Se muestra celoso y agresivo ante la mayor parte de los gatos que encuentra, por no hablar de los problemas que presenta cuando es manipulado en las exposiciones. Sin embargo, esta actitud no le impide ser un animal muy inteligente y estar muy apegado a sus propietarios. Como curiosidad, cabe señalar la gran originalidad del comportamiento del Van Turco en cuanto al agua: ¡a esta raza le encanta bañarse! La reproducción no siempre resulta fácil, a causa de la frecuente agresividad de las hembras durante el momento del apareamiento. Al nacer, los gatitos pueden presentar marcas tabby en las zonas pigmentadas, que desaparecen al llegar a la edad adulta.
La textura del pelaje suele variar con las estaciones, y sólo está bien poblado en invierno. La ausencia de subpelo largo facilita el mantenimiento, ya que no se forman nudos espontáneamente, como es el caso del Persa.

Van Turco
