Persa
Desde principios del siglo XX, el Persa se ha convertido en la raza felina fetiche de los criadores, y también en la que suele estar mejor representada en las exposiciones. Su nombre no es más que una indicación indirecta del origen de la raza. En efecto, hace alusión a uno de sus antepasados, el Angora Turco, que le ha aportado el gen responsable del famoso pelo largo. Dado que el Angora proviene de los confines de la frontera entre Turquía e Irán, es perfectamente comprensible el nombre de Persa, escogido para promocionar la raza que deriva de ella.
Orígenes británicos
El Persa, creado en el siglo XIX, es producto de los criadores británicos, que trabajaron a partir de su población nacional de gatos de Angora, utilizando la selección, la consanguinidad y varias infusiones de sangre de gatos de tipo Europeo. Los principales objetivos deseados se alcanzaron a partir de la segunda mitad de la misma centuria: morfología de tipo brevilíneo y pelaje extraordinario, de gran finura, con pelo y subpelo alargados. El Persa estuvo presente en 1871 en la primera exposición felina celebrada en el Crystal Palace de Londres. Sin embargo, hubo que esperar hasta principios del siglo XX para que el GCCF decretara el primer estándar para esta raza. Conviene señalar que este organismo no utiliza la denominación Persa, sino Long Hair, «pelo largo». En los años siguientes, los criadores británicos limitaron el trabajo de selección en cuanto al tipo para concentrar sus esfuerzos en mejorar los colores del pelaje. Algunas variedades alcanzaron rápidamente resultados casi perfectos, como la azul.
Estandar
El Persa es un gato de tamaño entre medio y grande, que debe tender a un tipo brevilíneo perfecto. Se busca un cuerpo robusto, con pecho ancho, miembros cortos de huesos fuertes, y pies bien redondos y bastante grandes. La cola tiene una longitud proporcionada respecto al cuerpo y no debe ser delgada. La cabeza constituye la piedra angular de lo que los criadores llaman el tipo. El estándar exige que sea grande, con la cara redonda y el cráneo también grande, frente abombada, carrillos llenos y redondos, mandíbula ancha y mentón bien desarrollado. En general, muchos Persas actuales tienen una cara más rectangular que redonda. Las orejas están en armonía, es decir, son pequeñas, redondeadas, situadas en un punto bastante bajo del cráneo y muy separadas entre sí. Los ojos son grandes, redondos y también se encuentran bien separados.
La nariz constituye el detalle que más polémicas ha suscitado en los últimos tiempos. Todos los estándares desean que sea corta y ancha, y con un stop bien marcado (o break). Sin embargo, a la hora de interpretar este estándar, los criadores estadounidenses han adoptado una actitud radical, y algunos han llegado a afirmar que un buen Persa no ha de tener nariz. La versión más extrema es la variedad con cara de pequinés, con nariz respingona, prácticamente ausente, de manera que se crea una depresión entre los ojos y profundos surcos situados a ambos lados del hocico.
Además del tipo, el pelaje es la segunda característica más importante del Persa. De textura sedosa y muy fina, debe ser tupido y largo en todo el cuerpo: de 10 centímetros de promedio, y puede llegar hasta los 20 centímetros, especialmente en la zona de la gorguera que le cubre el cuello y el pecho. La cola tiene que estar muy poblada.
Carácter y cría
El Persa es un gato tranquilo, incluso discreto. Muy hogareño, se adapta, por consiguiente, sin problemas a la vida en un piso. Sin embargo, si se le acostumbra durante su juventud a la vida al aire libre, se comportará como cualquier otro gato de tipo europeo.
En cuanto a la reproducción, se halla en las antípodas de las razas orientales. La gata tiene una pubertad tardía: a los 12 meses de media, con casos extremos que van de los 6 a los ¡21 meses! El tamaño de las carnadas, generalmente de tres o cuatro gatitos, es un poco menor que el promedio de los demás felinos (cuatro o cinco crías). Conviene señalar que la raza está predispuesta a sufrir problemas en el parto, dada la cabeza redonda y voluminosa de los recién nacidos. Por lo tanto, la mortinatalidad es, en general, más elevada entre los
Persas que en las demás razas, por lo que es preciso vigilar con atención cómo se desarrollan los partos. A diferencia de los demás gatos de pelo semilargo y del Angora, el Persa cuenta con un subpelo especialmente largo, denso y fino. Esta característica es un elemento importante en su estética, pero también comporta una un cuidado constante. El Persa adulto debe cepillarse a diario o, de lo contrario, el subpelo se enreda irreversiblemente. El mantenimiento regular del pelaje es, además, un elemento decisivo para el éxito en los concursos, ya que es una de las razas en las que el acicalamiento supone un paso imprescindible antes de presentarlo ante el juez.

Persa azul
Este magnífico Persa de ojos de color cobre tiene un pelaje delicado, esponjoso, de una excepcional tonalidad lavanda liso, sin rayas ni marcas tabby.
