Bosque de Noruega
El Bosque de Noruega existe desde hace mucho tiempo en todos los países nórdicos, tal como lo demuestra su presencia
en la mitología y en los cuentos antiguos de la zona. Cabe pensar, aunque sin pruebas para confirmarlo, que fue introducido en Escandinavia por el pueblo vikingo, desde los alrededores del mar Caspio, hacia finales del siglo VIII, para controlar a los roedores.
La raza se adaptó perfectamente a las condiciones climáticas de su nuevo entorno nórdico gracias sobre todo a su pelaje, y
ha sido el clásico gato de granja hasta un pasado no muy lejano. Hacia el año 1930, un grupo de criadores noruegos se interesó por esta raza con un objetivo principal: preservar por todos los medios su originalidad, amenazada por varias infusiones de sangre de gatos de pelo corto. En 1972 establecieron el primer estándar para su Norsk Skogkatt (Norks = noruego, Skeog = bosque, Katt = gato). La raza fue reconocida por la FIFe en 1977 bajo el nombre de Bosque de Noruega, y más tarde por el GCCF
Estandar
El Bosque de Noruega es grande y de complexión robusta. Sus patas posteriores son un poco más altas que las anteriores. Su cabeza se distingue de la del Maine Coon porque, visto de cara, se «enmarca» en un triángulo equilátero, y presenta un perfil perfectamente rectilíneo, sin stop. Las orejas están situadas en lo alto de la cabeza, y culminan en un pincel, o mechón de pelos parecido al de las orejas del lince. La cola de este gato es larga y poblada.
El pelaje constituye otra característica importante: doble, formado por un sub-pelo lanoso cubierto de un manto externo semilargo, que cae a los costados, lustroso e impermeable al agua. El subpelo forma una especie de bombachos (llamados calzones) en la parte de atrás de los muslos, y el pelaje externo forma una poblada gorguera a la altura del cuello.
Carácter y cría
Contrariamente a lo que pudiera sugerir el pasado de gato semisalvaje y cazador de ratas del Bosque de Noruega, es un compañero equilibrado, sociable y juguetón. Su carácter deportivo implica ofrecerle un habitat adecuado (jardín o árbol para trepar) para que se encuentre a gusto y sea feliz.
Este gato presenta algunas conductas propias del perro. Sigue a la persona que lo ha elegido como animal de compañía y hace todo lo posible para llamar la atención, sobre todo con sus mímicas, sus comportamientos y sus maullidos, sumamente elocuentes.
Conviene señalar que los gatitos no adquieren el pelo externo típico de la raza hasta los tres o cinco meses de edad. Además, la calidad del pelaje varía considerablemente, dependiendo de las estaciones y de las mudas: en el período estival, el pelo del cuerpo parece corto y la gorguera desaparece. Sólo la cola, que está bien poblada, recuerda que pertenece a una raza de pelo semilargo.

