Bengalí
El Bengalí es una invención bastante reciente de Jean Mili, criadora de California.
Su objetivo no era otro que obtener un pequeño leopardo urbano, y para ello estableció su programa de cruce y selección con dos tipos genéticos: el Europeo
y el Gato Leopardo o Gato de Bengala (Fdis bengaknsis). Este último es en realidad un gato salvaje del Sureste asiático cuyo manto moteado constituye una de sus principales características. Todo el trabajo de selección ha consistido en eliminar por completo las reminiscencias de comportamiento salvaje y mantener las manchas.
La nueva raza, que se fijó en la década de 1980, está reconocida por la CEA estadounidense y también por la FIFe en Europa.
Estandar
Es un gato grande y musculoso, de tipo más bien mediolíneo. La cabeza, en forma de triángulo poco acentuado, está provista de una nariz y un mentón muy marcados. Las orejas son de tamaño medio; la cola, larga, y el pelaje, corto. El dibujo del manto constituye una de las características esenciales del Bengalí. Se trata de un pelaje spotted tabby (moteado). Las manchas, redondas, deben estar repartidas regularmente por todo el cuerpo, vientre
incluido, y son sustituidas por líneas horizontales en los hombros y por anillos en la cola, que debe terminar con un color oscuro. En un futuro, los
criadores tienen previsto sustituir las manchas por verdaderos ocelos. En el blotched tabby (jaspeado), los motivos están repartidos al azar con dibujos parecidos al mármol. El vientre tiene que estar moteado.
Carácter y cría
Ciertos ejemplares pueden seguir dando muestras de un carácter bastante salvaje pero, en general, el Bengalí es un gato confiado, atento, curioso y amistoso.

