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Angora turco

El Angora Turco es una raza de pelo largo muy importante desde el punto de vista de la historia de la felinotecnia, ya que se considera que ha transmitido ese carácter a la mayor parte de las razas actuales de pelo semilargo o largo, en particular el Persa. Parece ser que procede de la región de los altiplanos de Oriente medio, en los confines de Turquía e Irán. Allí lo descubrieron los primeros viajeros y exploradores llegados de Europa occidental, particularmente Pietro della Valle, que introdujo los primeros ejemplares en Italia en el siglo XVII. Los gatos de Angora, admirados y considerados desde el principio un valioso regalo, se fueron extendiendo en Europa por medio de intercambios entre aristócratas. Así pues, a principios del siglo XVIII, en las obras de Linneo, el Angora está reconocido como raza de pleno derecho bajo el nombre de Catus angorensis, al lado del gato doméstico y del Chartreux.
La denominación angora hace referencia a Ankara, la capital de Turquía. Este nombre se ha convertido, además, en sinónimo de pelo largo de calidad para otras especies, originarias o no de la misma región (cabra de angora o conejo de angora).

Una existencia amenazada
El Angora Turco estuvo muy de moda entre los aristócratas durante el siglo XVIII, pero casi desapareció en Europa occidental con la llegada de la felinotecnia moderna en el siglo XIX. Tras haber servido de base genética para la creación del Persa, el Angora fue prácticamente suplantado por esa nueva raza. Su situación empeoró aún más, puesto que en su país de origen la raza se extinguía por culpa del mestizaje, hasta el punto de que el gobierno turco decidió confiar al zoológico de Ankara un programa de conservación y reproducción selectiva para los escasos ejemplares de pura raza que todavía quedaban en el país. Se aplicaba exclusivamente a los gatos blancos, aunque numerosos documentos, sobre todo, en 1856, los del señor Lottin de La Val, presidente de la Sociedad Imperial de Aclimatación, mencionan la diversidad de colorido del pelaje del Angora en su país de origen.

Estandar
Según la CFA, el Angora Turco debe dar una impresión de solidez, de elegancia y de fluidez de movimiento. El cuerpo se encuentra entre los tipos mediolíneo y longilíneo, con un esqueleto bastante fino. La cola es larga y poblada, por debajo de la horizontal cuando está en reposo, y por encima del cuerpo cuando el gato se desplaza. La cabeza es más bien pequeña y, vista de cara, tiene forma de cuña. De perfil, la nariz, de tamaño mediano, forma un ligero ángulo con el cráneo, pero no presenta un verdadero stop. Las orejas, en lo alto del cráneo, son largas, puntiagudas y están provistas de matas de pelos. Los ojos tienen una forma ligeramente almendrada. El pelaje, de textura sedosa, es semilargo en la cara y en la espalda, y largo en el resto del cuerpo, con una tendencia a ondularse en las partes en declive.

Carácter y cría
Cuando la raza volvió a recuperarse, dio muestras con bastante frecuencia de un carácter agresivo, sobre todo en las exposiciones. Esta tendencia negativa ya no se manifiesta gracias a los esfuerzos de los criadores por seleccionar individuos de buen carácter. Un punto importante: a diferencia del Persa, el Angora Turco no presenta un subpelo alargado y denso. Por lo tanto, su pelaje no forma nudos y su mantenimiento, aunque necesario, resulta bastante sencillo. Varía según la estación del año y sólo se vuelve espectacular en invierno; en verano, el pelo largo se limita a la cola.

gato angora turco

Angora Turco lilac
Precioso ejemplar con el manto lilac: un beige rosado sin marcas. Obsérvese el equilibrio perfecto del cuerpo y la gran elegancia del movimiento.