¿Son inteligentes los gatos?
Contrariamente a lo que ocurre en el mundo canino, que ha probado de sobra su capacidad de aprendizaje, sea cual sea el nivel de trabajo al que se someta (la ayuda a discapacitados, al salvamento de personas, a la caza, etc.), parece que el mundo felino debe todavía demostrarnos esas capacidades. Precisemos primero que en el reino animal, la noción de inteligencia se refiere sobre todo a la capacidad de
supervivencia antes que a la intelectual. Está ligado al ambiente natural en el que vive cada animal y a sus necesidades para salvar los obstáculos y peligros a los que puede verse sometido. Por lo tanto, es inútil e inexacto querer hacer referencia a nuestras propias experiencias para juzgar las capacidades de nuestros tiernos felinos en tanto que sus nociones de inteligencia son tan distantes a las nuestras.
Una cuestión de identidad
Dotado de un cerebro de unos 5 cmy con un peso medio de 30 gr.f ¿el gato está bien preparado para ser inteligente? Todavía es difícil responder a esta cuestión, ya que todavía no hay ninguna correlación demostrada entre estas dos entidades. Numerosos estudios se han llevado a cabo, pero los resultados no son fáciles de evidenciar. Para algunos, el gato es indiscutiblemente inteligente; en cambio, para otros, esto está por demostrar, ya que contrariamente a lo que hacen los perros, los gatos no retienen las órdenes. Es difícil imponer a un gato que nos traiga un objeto o que se siente. Son numerosas las razas caninas que han sido seleccionadas para un uso concreto de las mismas, como los perros de rebaño, los de caza, los de defensa, y siempre han puesto de manifiesto su alto grado de inteligencia. En el caso de los gatos, esto no ha sido así. Su selección se ha basado sobre todo en criterios morfológicos y de carácter, lo que ha llevado a tener un repertorio más pequeño si lo comparamos con el de los perros. La gran diferencia se sitúa igualmente en la propia esencia del gato. Son mucho más independientes que los perros y menos inclinados a mostrar cariño. No están inscritos en una estructura social y no tienen necesidad de estar dominados por un dueño. Van y vienen a su aire, lo que contribuye a su encanto natural que enamora a muchos.
Desigualdades
El comportamiento exploratorio del gato y su curiosidad natural constituyen, para algunos, un signo indeleble de inteligencia. De hecho, cuando llega a un sitio desconocido, el gato comienza a explorar minuciosamente todos los rincones y recovecos, almacenando información crucial para su supervivencia, sobre todo cuando el medio es hostil. Pero como sucede en todas las especies, podemos distinguir personalidades diferentes en cada gato y a algunos los podemos considerar más "inteligentes" que a otros. Si buscamos un punto de comparación, algunos comportamentalistas equiparan fa inteligencia de un gato con la de un niño de 2 a 3 años. El carácter de un gato es sutil y su inteligencia también. Pasar el tiempo con él es la mejor manera de darse cuenta y formar nuestra propia opinión del tema.
¿Podemos hablar de educación?
"Los gatos no se pueden educar", dicen algunos en voz muy alta. De hecho, es una cuestión de gran interés. Si el perro se deja seducir por los premios y le gusta complacer a su dueño, el gato parece que es menos
maleable o menos corruptible. Por ello es necesario buscar otras formas alternativas. El juego y el comportamiento exploratorio parecen ser sus puntos débiles. El gato debe encontrar interés, pero si se aburre se desmotiva con facilidad, y esto no le facilita la tarea de trabajar. Entonces, ya es inútil intentar que haga cosas, incluso lo puede tomar como un ataque.
Capacidades cognitivas
Cuidado no confundáis inteligencia con aprendizaje. Las capacidades cognitivas de nuestros gatos se han puesto en evidencia a través de muchos estudios. Numerosos son los propietarios que han observado las proezas de sus gatos que son capaces de abrir las puertas y ventanas, de abrir el grifo del agua e incluso utilizar el váter. Estos comportamientos tan particulares son para ellos la prueba suficiente de que su gato es inteligente. Nuestros felinos domésticos aprenden a través de diferentes técnicas, sobre todo por la de ensayo-error, la imitación y la observación, ayudándose de su memoría para retener el aprendizaje adquirido. Ninguna duda en que las experiencias vividas por nuestro gato desde pequeño junto a su instinto natural condicionarán con sus capacidades para aprender más tarde. Por todo ello, es difícil de responder a la pregunta inicial. Por todos es conocido que los gatos saben llamar la atención de sus dueños y se hacen comprender muy bien. Saben también manipular muy bien a sus propietarios para obtener lo que quieren. Entonces, ¿eso es un signo de inteligencia...?
Más misterio aún
La inteligencia ha estado durante mucho tiempo considerada como algo exclusivo de los hombres. Fue otorgada a los animales después de unos trabajos científicos que demostraron, en los años 50, que el animal era capaz de resolver problemas elementales. El aprendizaje por ensayo-error, la observación y la imitación permiten a los gatos retener situaciones y adoptar líneas de conducta adaptadas. Pero la resolución de problemas sólo es uno de los componentes de la inteligencia. Los animales no tienen
el don de la palabra y es muy difícil valorar su inteligencia. Los científicos intentan, a través de diferentes test, valorar esa inteligencia. La experimentación ha demostrado las dificultades del gato para retener la información que necesita para resolver un problema. Pero definir y, más todavía, medir la inteligencia del gato es un desafío. Un animal no analiza el pasado ni establece planes de futuro. Sus acciones negativas no están condicionadas por un sentimiento de venganza; tan sólo proceden de situaciones de estrés no solucionado.
